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Antecedentes

Dedicar un mes para recordar y festeja a la Virgen María es una costumbre parecida a la que se tenía en la antigua Grecia, donde el mes de mayo se dedicaba a la diosa de la fecundidad, Artemisa. Así mismo, en Roma se dedicaba el mismo mes a Flora, la diosa de la vegetación; se realizaban juegos florales a finales de abril y pedían la intercesión de la diosa.

 

Estas costumbres estaban centradas en la idea de celebrar el apogeo de la primavera, en contraposición al mal tiempo que significaba el invierno.

 

 

Antes del siglo XII entró comenzó a llevarse a cabo el Tricesimum o “La devoción de treinta días a María”, festejos realizados de mediados de agosto a mediados de septiembre y que en algunos lugares hasta la fecha se conservan.

 

Además, hacia el siglo XIII, el rey Alfonso X, el Sabio, Rey de Castilla, invitó a rogar a María en su cantigas “Bienvenido Mayo”.

 

En el siglo XIV, los joyeros de París llevaban a la Virgen un “mayo”, que era una rama de plata adornada con brillantes y cintas. Y hacia el siglo XVI la devoción se extendió a Alemania e Italia.

Otro antecedente lo encontramos en san Felipe Neri, quien aconsejaba a los jóvenes veneraran a María durante el mes de mayo. Así, también comenzó a festejarse un mes dedicado a la Virgen en el que se incluía realizar treinta ejercicios espirituales diarios en su honor.

 

Así mismo, en el siglo XVII, los novicios dominicos en Fiésole, Italia, dedicaban a la Virgen los primeros domingos de mayo. Y en una iglesia de Nápoles se tenía la costumbre de rezar durante una hora oraciones a María.

Actualidad

Las formas en que María es honrada en mayo son muy variadas y dependen de las costumbres de cada lugar y cada persona. Así mismo, depende de la ubicación geográfica, ya que el mes mariano es común que se festeje en noviembre en el hemisferio sur, debido a que en ese mes coincide el tiempo de primavera que en el hemisferio norte ocurre en mayo.

 

Para festejar a la Virgen en su mes es común que las parroquias recen diario el Rosario y en algunos casos se erige un altar especial con una estatua o imagen de María. Así mismo, es tradicional que se corone una estatua de la Virgen, una costumbre conocida como Coronación de Mayo.

 

Colocar un altar, orar, rezar el Rosario y coronar una imagen de María son actividades que también algunas personas realizan en sus hogares de manera individual.

 

Festejar un mes entero dedicado a María es darle su lugar en la vivencia de nuestra fe y reconocerla como Madre del Salvador y Madre nuestra, que en todo el mundo y en todo momento  se preocupa por sus hijos y nos acompaña e intercede en favor de nuestro bienestar.

Principales Celebraciones Marianas

1 de enero: Solemnidad de María, Madre de Dios.

 

 

2 de febrero: Fiesta de la Purificación de Nuestra Señora (la Candelaria).

 

 

25 de marzo: Solemnidad de la Anunciación del Señor.

 

 

31 de mayo: Fiesta de la Visitación de la Santísima Virgen María.

 

 

1 de junio: Memoria de la Santísima Virgen María, Madre de la Iglesia.

 

 

15 de agosto: Solemnidad de la Asunción de la Virgen María.

 

 

22 de agosto: Memoria de María Reina.

 

 

8 de septiembre: Fiesta de la Natividad de la Virgen María.

 

 

21 de noviembre: Memoria de la Presentación de la Virgen María.

 

 

8 de diciembre: Solemnidad de la Inmaculada Concepción de María.

 

 

Variable: Memoria del Inmaculado Corazón de la Virgen María.

Principales
Advocaciones Marianas

Nuestra Señora del Carmen

Nuestra Señora del Monte Carmelo, referida comúnmente como Virgen del Carmen, es una de las diversas advocaciones de la Virgen María. Su denominación procede del llamado Monte Carmelo, en Israel, un nombre que deriva de la palabra Karmel o Al-Karem y que se podría traducir como ‘jardín’. Existen hoy en activo órdenes carmelitas repartidas por todo el mundo, masculinas y femeninas, las cuales giran en torno a esta figura mariana.

 

 

 

Nuestra Señora de Lourdes

La Virgen de Lourdes es una de las advocaciones de la Virgen María más conocidas a nivel mundial. Todo sucedió a principios de 1858 en la gruta de Massabielle en Lourdes, Francia. Allí, a los pies de los Pirineos, una joven llamada María Bernadette Soubirous presenció dieciocho apariciones de la Virgen.  Bernadette tenía 14 años y creció en el seno de una familia pobre y analfabeta. Un día estaba con su hermana y una amiga recogiendo leña en el campo y entonces ocurrió: una ráfaga de viento dio paso a la primera aparición de la Virgen María. La joven declaró que: “Vi a una Señora vestida de blanco: llevaba un vestido blanco, un velo también de color blanco, un cinturón azul y una rosa amarilla en cada pie”.

Nuestra Señora de Fatima

La Virgen de Fátima, formalmente conocida como Nuestra Señora del Rosario de Fátima, es una advocación con que se venera en el catolicismo a la Virgen María.

En la misma línea que otras apariciones marianas, tuvo su origen en los testimonios de tres pastores, llamados Lucía dos Santos, Jacinta y Francisco Marto, quienes afirmaron haber presenciado varias apariciones marianas en la Cova da Iria, Fátima, en Portugal, entre el 13 de mayo y el 13 de octubre de 1917.

A partir de entonces, esta advocación mariana extendió su fama más allá de sus límites locales llegando a todo el mundo.

Nuestra Señora del Carmen

Un sábado de 1531 a principios de diciembre, un indio llamado Juan Diego, iba muy de madrugada del pueblo en que residía a la ciudad de México a asistir a sus clases de catecismo y a oír la Santa Misa. Al llegar junto al cerro llamado Tepeyac amanecía y escuchó una voz que lo llamaba por su nombre.

Él subió a la cumbre y vio a una Señora de sobrehumana belleza, cuyo vestido era brillante como el sol, la cual con palabras muy amables y atentas le dijo: “Juanito: el más pequeño de mis hijos, yo soy la siempre Virgen María, Madre del verdadero Dios, por quien se vive. Deseo vivamente que se me construya aquí un templo, para en él mostrar y prodigar todo mi amor, compasión, auxilio y defensa a todos los moradores de esta tierra y a todos los que me invoquen y en Mí confíen. Ve donde el Señor Obispo y dile que deseo un templo en este llano. Anda y pon en ello todo tu esfuerzo”.

Nuestra Señora del Rosario 

Su sucesor, Gregorio XIII, cambió el nombre de su festividad al de Nuestra Señora del Rosario. A causa de la victoria en la batalla de Temesvár en 1716, atribuida por Clemente XI a la imagen, el papa ordenó que su fiesta se celebrase por la Iglesia universal. León XIII, cuya devoción por esta advocación hizo que fuera apodado el Papa del Rosario, escribió unas encíclicas referentes al rosario, consagró el mes de octubre al rosario e incluyó el título de Reina de Santísimo Rosario en la letanía de la Virgen.

Como anécdotas, tanto la Virgen de Lourdes en su aparición de 1858 como la de Fátima en 1917 pidieron a sus aparecidos que rezasen el rosario. Gran parte de los papas del siglo XX fueron muy devotos de esta advocación, y Juan Pablo II manifestó en 1978 que el rosario era su oración preferida.

Nuestra Señora de los Dolores

La Virgen de los Dolores representa el sentimiento de dolor de María, a lo largo de toda una vida, ante el sufrimiento de su hijo, Jesús. Se trata de una de las devociones más antiguas hacia la Madre de Dios. Celebra su festividad cada 15 de septiembre, aunque esta advocación también goza de una importancia considerable en la Semana de la Pasión (tanto el Viernes de los Dolores como el Viernes Santo).
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