Antiguo Testamento

El Antiguo Testamento en la Biblia católica consta de 46 libros. Esta primera parte explica y narra la historia de la creación del mundo y del pueblo de Israel, reuniendo hechos acerca de la vida de los patriarcas y profetas, las tradiciones y las creencias del pueblo judío antes de Jesucristo.

El Antiguo Testamento fue escrito entre 1400 y 430 a. C., principalmente en hebreo, aunque algunas pequeñas partes fueron escritas en arameo y algunos libros en griego.

 

Debido a la diversidad de autores y años en que se escribió posee múltiples géneros literarios, así como normas, preceptos y leyes; profecías, con visiones y oráculos, y proverbios o sentencias, textos líricos o poéticos.

 

El Antiguo Testamento puede clasificarse en libros históricos, proféticos y sapienciales, aunque en algunos libros se entremezclan dichas características.

Libros históricos

A los primeros cinco libros de la Biblia se les conoce como el Pentatéuco o la Torá para los judíos: Génesis, Exodo, Levítico, Números y Deuteronomio. El objetivo de estos libros es exponer cómo Dios escogió para sí al pueblo de Israel y lo formó para la venida de Jesucristo; de modo que en realidad es Jesucristo quien aparece a través de los misteriosos destinos del pueblo escogido.

 

El autor al que se atribuye el Pentateuco es Moisés, profeta y organizador del pueblo de Israel, que vivió en el siglo XV o XIII antes de Jesucristo. 

 

Posteriormente, los libros de: Josué, Jueces, Rut, I y II Samuel, I y II Reyes, I y II Crónicas, Esdras, Nehemías, Tobías, Judit, Ester, I y II Macabeos, relatan la historia del pueblo judío desde la muerte de Moisés hasta la rebelión de los Macabeos contra los helenos.

Libros sapienciales

Esta serie de libros (Job, Salmos, Proverbios, Eclesiastés, Cantar de los Cantares, Sabiduría y Eclesiástico) son de carácter poéticos y contienen gran sabiduría, van desde historias para la educación en la fe hasta la expresión de la relación personal y comunitaria con Dios por medio de cánticos y oraciones.

Libros proféticos

Como su nombre lo dice, estos libros contienen profecías, entre las que se encuentran las mesiánicas, con la llegada del Mesías se daría cumplimiento al reino de Dios en la tierra. Se dividen en profetas mayores y profetas menores, no porque sean unos “más importantes” que otros, se les llama mayores a quienes tienen mayor extensión en los textos.

Profetas mayores

Profetas menores

Para el pueblo judío, el Antiguo Testamento, la Ley, era todo, la voluntad de Dios y la expresión de su propia cultura e historia. En la Ley, los judíos pensaban encontrar la vida, pero para nosotros, católicos, no es lo mismo, pues con el Nuevo Testamento se sella una Nueva Alianza a través de Jesucristo.