El sueño global de Dios. Diálogo interreligioso y ecuménico, un nuevo reto de la evangelización

El P. Roberto Figueroa Gómez, MG, desde Kenia, nos invita a abrir nuestras mentes y corazones ante los que piensan diferente y hacer posible el diálogo interreligioso y ecuménico, pues todos estamos llamados a un diálogo de iguales.

Octubre 22, 2025

Imagen de Portada

Autor: P. Roberto Figueroa Gómez, MG



“Sigo creyendo en la humanidad a pesar de que ella no crea en mí. Sigo empeñando mi palabra por el ser humano como rey de la Creación; sigo presente y camino con miles de inmigrantes y desplazados como lo hice con mi hijo rumbo a Egipto.

Sigo escuchando la música y bailo con las danzas de mis pueblos, sigo contemplando los valles y montañas aunque muy contaminadas, admiro las aves y toda clase de animales, las plantas y seres marinos; me recreo y gozo como el niño se alegra con su juguete nuevo. Me alegro cuando nace un nuevo ser y lloro cuando se le arrebata la vida en el aborto. Sigo escuchando todas las alabanzas de todas las grandes religiones: del Judaísmo (shalóm), del Islam (salamaleum), del Cristianismo (la paz esté con ustedes), y todas las demás religiones; estoy en diálogo con ellas y con los hombres y mujeres de la ciencia, con los intelectuales, los filósofos, teólogos, los artistas y artesanos, el arquitecto y el ingeniero, el maestro y el poeta, el doctor y la enfermera, el campesino y el indígena, el astrónomo y el navegante, el estudiante y el encarcelado, con el periodista y el político, el enfermo y el marginado, el pobre y el rico, el drogadicto y los excluidos, con el sentenciado a muerte y con el hombre libre; sueño con un mundo mejor, con una aldea global donde debe reinar la solidaridad, la misericordia y la paz.

Que nunca se justifiquen en las grandes religiones guerras y genocidios en mi nombre, sino que se viva mi Reino aquí y ahora; donde ya se saborea la paz, el perdón, la reconciliación empapada de misericordia y amor. Donde el sufrimiento se convierta en gozo, donde la tristeza se convierta en alegría, donde el hambre se convierta en banquete, donde la duda se convierta en fe, donde la maldad se convierta en bondad, donde la tiranía se convierta en perdón, donde la esclavitud se convierta en liberación, donde el pecado se convierta en gracia, donde la violencia se convierta en armonía, donde los miedos se conviertan en confianza, donde el explotado se convierta en señor, donde el terror se convierta en hermandad, donde el inmigrante llegue a la tierra prometida. Sigo creyendo y soñando en la humanidad, a pesar de que la humanidad dejó de creer en mí”.

En este contexto de diálogo interreligioso y ecumenismo, en la Parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe, en Nairobi, Kenia, hemos apostado por encuentros de estas denominaciones para poder compartir nuestra fe en medio de una sociedad pluricultural y multirreligiosa, contamos con un departamento de Pastoral Social, que incluye un programa para fomentar este diálogo.

Les comento que, en el tiempo de Cuaresma, con los líderes musulmanes de Kibera y los pastores protestantes, programamos tener un espacio para dialogar y compartir el significado del Ramadán, un tiempo de oración, ayuno y ayuda a los pobres, muy similar a lo que hacemos los católicos. Hubo oportunidad para que los presentes preguntaran a cada exponente, lo cual hizo más interesante la participación; se pudieron clarificar dudas sobre lo que es un musulmán y quiénes son los cristianos. Fue una ocasión para unirnos en un objetivo común: conversar desde la fe de cada grupo; participaron el Imán (el encargado de la mezquita musulmana), un pastor protestante y dos sacerdotes católicos; el encargado del diálogo interreligioso de la Universidad de Tangaza y un servidor. Esperábamos 100 personas; gracias a Dios, fueron 300. Concluimos con el ágape (cena) juntos, pero antes fuimos testigos de la manera en la que los musulmanes rezan sus oraciones; los observamos con respeto y admiración. Fue un momento muy emotivo en el que pudimos comprobar que no deben existir barreras ni murallas, sino puentes de encuentros solidarios entre las religiones y sociedades.



Recientemente, tuvimos un “Día de campo de salud”, que ofreció el país de Irán, en una de nuestras capillas de Kibera, Olimpic, de Nuestra Señora de Lourdes, zona pobre de la parroquia, ofreciendo consultas médicas, oftalmológicas y de odontología, gratuitas para todos, musulmanes y cristianos. Recibieron dicha ayuda un promedio de 500 personas. Con estas acciones, se puede afirmar que es posible la unión entre diferentes religiones para causas comunes, a favor de los más necesitados, porque en ellos podemos ver el rostro amoroso y misericordioso de Dios y Alá. Pienso que podemos continuar unidos, como distintas religiones, en favor del ser humano; conjuntemos nuestro esfuerzo para promover un diálogo interreligioso y ecuménico, que es uno de los nuevos retos en la evangelización de hoy.

Erradiquemos la ignorancia religiosa, todo proselitismo y miedo a lo desconocido, a los que piensan diferente, abramos nuestras mentes y corazones por una evangelización sin fronteras; no nos fijemos en lo que nos separa, sino optemos por aquello que puede vincularnos; sumemos voluntades para hacer de este mundo una morada digna del ser humano.

En Kenia, es posible dicho diálogo interreligioso y ecuménico; la gente es muy receptiva, en cualquier escuela, desde la niñez, conviven todas las manifestaciones religiosas; saben hacerlo con naturalidad y respeto.

¡Qué difícil es dialogar con el que piensa distinto a mí! Ven, sentémonos, como lo hizo Abraham con los tres personajes que lo visitaron y cuando les ofreció un banquete a la sombra del Mambré. Cristianos y musulmanes estamos llamados a un diálogo de iguales por la verdad a través de encuentros llenos de humanitarismo y divinidad.

Como diría el gran teólogo H. Küng: “No habrá paz entre las naciones sin paz entre las religiones. No habrá paz entre las religiones sin diálogo entre las religiones. No habrá diálogo entre las religiones si no se investigan los fundamentos de las religiones”.

¡Las Misiones necesitan su apoyo! Únase a esta obra de evangelización y amor. Contáctenos en la Línea Misionera 800 00 58 100, de lunes a viernes, de 8:30 a 18:00 horas, tiempo del centro.

Te podría interesar