Conversión con la Palabra de Dios

Como ex misionera laica en la Amazonía, Ma. Teresa Esparza nos comparte que la Palabra de Dios se escucha y se observa en su maravillosa creación, que inspira a orar y dejarse iluminar por Ella.

Enero 30, 2026

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Autor: Ma. Teresa Esparza del Río, exMLA en la Amazonía



La Palabra de Dios es viva, por eso viene y dice lo que quiere decir, no lo que yo espero que exprese o lo que me gustaría que anunciara. Es una Palabra libre y también una sorpresa porque nuestro Dios es un Dios de sorpresas.

La libertad y la obediencia cristianas son docilidad a la Palabra y hay que tener esa valentía de conversión al orar con la Palabra de Dios. Esa valentía de discernir siempre, no relativizar. Esto es, discernir siempre qué hace el Espíritu en mi corazón, qué quiere el Espíritu en mi corazón, a dónde me lleva el Espíritu. Y obedecer. Discernir y obedecer. Y para acoger verdaderamente la Palabra de Dios, hay que tener una actitud de “docilidad”.

Escuchar la Palabra de Dios nos invita al discernimiento y a darle una respuesta: “Por tanto, vayan y hagan discípulos a todas las naciones, y bautícenlos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo”. Por ello, el Espíritu Santo nos guía por caminos desconocidos; así, fui enviada a un lugar que no imaginé que existía, todo está lleno de la creación de Dios, con vegetación exuberante y una diversidad de plantas medicinales y árboles de diferentes frutos como manguas, paltas, caimitos, guaba, copuasu, palmeras de cocos, de plátano, de aguaje; aves de cantos, colores y tamaños variados; reptiles como el gorgón, boas, cascabel, shushupe, la juanina (que te muerde y no te mata); mamíferos como sajino, huangana, majas, venado, añuje, carachupa ¡y en el gran Río hay rayas!, boqui chicos, pacos, doncella, paiche, carachama, bufeos... y la mayoría de todo esto se come en las diferentes culturas de estos pueblos originarios situados en el Río Amazonas que presenta increíbles amaneceres y atardeceres, y muchas otras veces el gran arcoíris (“Tú serás mi pueblo y yo seré tu Dios”). Todo esto me habla del Génesis. Y estuve ahí, orando habitualmente con la Palabra de Dios.

Soy Ma. Teresa, ex Misionera Laica Asociada (MLA) a Misioneros de Guadalupe (MG), y les hablo de mis experiencias en la Misión de la Amazonía, en una localidad ubicada en la provincia de Mariscal Ramón Castilla, Distrito de Pebas, del Departamento de Loreto, en Perú.



No estaba destinada para este lugar específicamente, pero Dios me llevó ahí, a la Misión de la Amazonía, donde desde su Palabra me sorprendió todos los días, con sus maravillas, y cuando caminaba por las comunidades, lo hacía con Ella y la compartía de manera orante; ahí me responsabilicé de la catequesis sacramental y varias personas, niños y adultos, fueron bautizados. Sé que aún me falta mucho por cumplir de lo que Dios me pide, pero estoy en el camino, como tú y yo, y muchos otros, sacerdotes, religiosos, laicos comprometidos. No dejemos de seguir iluminándonos con la Palabra de Dios en nuestra oración, discerniendo, siendo obedientes, descubriendo y viviendo adonde nos lleva el Espíritu.

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