Triduo Pascual

Que esta Semana Santa sea una verdadera oportunidad para renovar nuestra fe y ser mejores cristianos, viviendo cada una de las celebraciones de manera profunda, como nos invita el diácono Guillermo E. Gómez Preciado, MG.

Abril 2, 2026

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Autor: D. Guillermo Emanuel Gómez Preciado, MG



Queridos Padrinos y Madrinas, soy el diácono Guillermo Emanuel, originario de Mérida, Yucatán. Les hablaré un poco sobre el Triduo Pascual con ocasión de la Semana Santa. También, explicaremos, de manera sencilla, los días santos.

Cabe decir que antiguamente se consideraba el Triduo Pascual como tres días de preparación para la fiesta de la Pascua, que comprendía los días jueves, viernes y el sábado de la Semana Santa.

Con el nuevo calendario y las nuevas normas litúrgicas para la Semana Santa, el enfoque es diferente. El Triduo Pascual ya no se presenta como un tiempo de preparación, sino como un solo elemento con la Pascua. Es un todo: Pasión, muerte y Resurrección de nuestro Señor Jesucristo.

Se establece la duración exacta del Triduo Pascual: comienza con la misa vespertina de la cena del Señor. Tiene su punto más álgido en la Vigilia Pascual y se cierra con las vísperas del Domingo de Pascua.

Ahora, les hablaré brevemente sobre el sentido de los días santos: el Jueves Santo o día de la cena de nuestro Señor; el Viernes Santo, que es la Pasión de nuestro Señor Jesucristo y la Vigilia Pascual.

El Jueves Santo por la tarde se termina el tiempo de la Cuaresma para dar paso a la celebración de la Misa vespertina de la Última Cena. También se celebra la institución de la Eucaristía. Se puede decir que estos acontecimientos evocan a lo que Jesús hizo ese día junto con sus discípulos: el atardecer, las lecturas, el discurso final de Jesús y el lavatorio de los pies. El color litúrgico que se utiliza es el blanco para indicar solemnidad. Recordemos que, durante ese día, por la mañana, ya se ha celebrado la Misa Crismal, donde el obispo diocesano bendice los santos óleos que se utilizarán en el transcurso del año y se llevará a cabo la renovación de las promesas sacerdotales del presbiterio.

El Jueves Santo, durante la Misa de la cena del Señor, el altar tiene que estar adornado con flores. Ese día, durante la celebración, se tocan las campanas cuando se entona el gloria y ya no se volverán a tocar hasta la Vigilia Pascual. Asimismo, se tiene la costumbre de hacer un monumento para colocar la Eucaristía que el sacerdote consagró durante la Misa y hacer oración frente a él. Asimismo, la gente suele realizar, después de la Misa, la visita de las siete iglesias. Un acto de religiosidad y piedad popular.



El Viernes Santo es un día de ayuno y penitencia (los enfermos no están obligados al ayuno). En nuestro país, se acostumbra rezar el Vía crucis por la mañana y en las primeras horas de la tarde, a partir de las tres, asistir al acto litúrgico en el templo para la adoración de la Santa Cruz. El color litúrgico que predomina es el rojo, que nos recuerda la Pasión de nuestro Señor Jesucristo y su muerte en la cruz por nuestros pecados. Es un día de pesar y de oración como cristianos.

Es importante, hablando litúrgicamente, asistir a la adoración de la Santa Cruz en nuestras parroquias, sin hacer menos al Vía crucis. En la liturgia del Viernes Santo encontraremos muchos símbolos y elementos teológicos. El altar tiene que estar sobrio, sin flores ni nada llamativo. El sacerdote, revestido con los ornamentos rojos, entra al templo en silencio y se postra boca abajo en señal de oración; después, continúa la liturgia de la Palabra con la lectura de la Pasión de nuestro Señor Jesucristo tomada del apóstol san Juan. Hay una breve homilía. Se hace la oración universal de forma diferente a la acostumbrada para seguir con la adoración a la cruz, en donde cada fiel está invitado a pasar y adorarla, ya sea con un beso, una reverencia o alguna otra expresión que indique respeto. Terminada la adoración, se realiza la comunión y la oración final.

Por la noche, en algunos lugares, se medita el rosario del pésame a la Santísima Virgen y se lleva a cabo la marcha del silencio.

Por último, toca hablar de la Vigilia Pascual, que se desarrolla en las vísperas del Domingo de Pascua. Es la celebración más importante del año litúrgico cristiano en la que se conmemora la Resurrección de Jesús con la liturgia del fuego nuevo, la proclamación de la historia de la salvación, la renovación de las promesas bautismales y la celebración de la Eucaristía.

Mencionaré brevemente las cuatro partes que la conforman:

  • Lucernario: se enciende y bendice el fuego nuevo y el cirio pascual, que representa la luz de Cristo.
  • Liturgia de la Palabra: se proclaman varias lecturas del Antiguo Testamento que recuerdan la historia de la salvación, desde la creación del mundo hasta la liberación del pueblo de Israel, finalizando con el anuncio de la Resurrección de Jesús.
  • Liturgia bautismal: se renuevan las promesas de nuestro bautismo y se administran los Sacramentos de iniciación cristiana.
  • Liturgia eucarística: se celebra la Eucaristía con una alegría renovada, ya que es el banquete de la Nueva Pascua y el culmen de la celebración.

Los invitamos a vivir estos días santos con profunda devoción y respeto; mantengámonos unidos en oración, pidiendo a Dios que renueve nuestros ánimos para vivir como verdaderos cristianos. ¡Únase a esta obra de evangelización y contribuya con las Misiones! Contáctenos y lleve el Evangelio por el mundo. Línea Misionera 800 00 58 100, de lunes a viernes, de 8:30 a 18:00 horas, tiempo del centro.

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