Mantener la esperanza. 70 años de Misión en Japón

Ante los retos evangelizadores en la Misión de Japón, los misioneros han logrado plantar semillas que a la larga darán fruto, como relata el P. Miguel Ángel Varela Chávez, MG, a casi 70 años de haberse iniciado esta labor. 

Mayo 12, 2026

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Autor: P. Miguel Ángel Varela Chávez, MG



"Peregrinos de la Esperanza”, el tema del Año Santo que acabamos de celebrar ha sido de un especial significado para mí, que trabajo en la Misión de Japón, en donde las conversiones son muy pocas y más parece que vamos a desaparecer envejeciendo con el paso de los años antes de que se vea florecer la semilla sembrada por tantos misioneros.

En mi experiencia como misionero en este país, he podido comprobar lo que es la espera paciente. La esperanza de confiar en que el brote de la semilla que ha salido podrá desarrollarse.

Los más de 200 años de persecución que ocurrieron después del siglo de oro de la primera evangelización de Japón, de 1549 a 1650, marcaron fuertemente a las comunidades de cristianos que apenas se habían asentado, pues enfrentaron, posteriormente, la persecución y el martirio. Creyentes que tuvieron que huir de la tierra que los vio nacer para vivir desterrados y escondidos, trabajando en tierras extrañas y sufriendo las penurias de ser prófugos en su propia patria, sufrir con el estigma de subsistir como traidores y convertirse en gente ajena a su propio pueblo.

La Diócesis de Sendai, en la región del noreste de Japón, fue uno de los grandes escenarios de martirio y escarnio para muchos de estos fieles, que, proviniendo del sur del país para huir de la persecución, encontraron también la muerte o la ignominia en estas regiones.

A pesar del rechazo que se ha tenido hacia la fe de la Iglesia católica, y aun cuando se trata de una minoría por el número de creyentes, su presencia ha sido de gran importancia en la historia de Japón, tanto en el proceso histórico de entrar en contacto con el mundo occidental, como a nivel de su desarrollo económico y cultural. La experiencia del encuentro con los misioneros ha jugado un papel muy importante en la conformación del actual Estado japonés, abierto a la modernidad, que ya no se reconoce a sí mismo ni tiene ese choque histórico que le permitió crecer y llegar a ser lo que es actualmente. El encuentro con el cristianismo ha infundido una nueva manera de pensar, ha sido el injerto de una vida renovada en el mismo corazón de la cultura del pueblo.



Para mí, la evangelización en este país ha tenido que asumir un carácter peculiar de encuentro y acompañamiento, en donde, además de ser una primera evangelización, es también fuente de esperanza para los cristianos más antiguos, aquellos que se esforzaron tanto para mantener viva la semilla de la fe, un germen que aparentemente no ha podido crecer, pero que no se ha extinguido.

Muchos han sido los sufrimientos que han padecido los “cristianos escondidos” quienes, junto con los mártires, se han esforzado para que esta luz, que ya es parte de la cultura y la historia del pueblo, siga brillando como resplandor de esperanza en el crecimiento de la sociedad actual.

El contacto con esta realidad ha creado un vínculo que nos mantiene unidos y me hace tener con ellos una sola alma y un solo corazón en nuestro caminar con gozo hacia el encuentro del Señor.

¡Únase a esta obra misionera! Contáctenos: Línea Misionera 800 00 58 100, de lunes a viernes, de 8:30 a 18:00 horas, tiempo del centro.

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