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Gabriela V. B.
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Gloriosos Misioneros de Guadalupe: Mi madre fue la señora Andrea B. P. y fue llevada a la presencia del Señor...
María de Lourdes S. B.
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Queridos Misioneros de Guadalupe: Quiero compartir con otros lectores unas palabras acerca de mi papá...
Concepción R. D.
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Estimados Misioneros de Guadalupe: Mi nombre es Concepción R. D., vivo en la ciudad de Orizaba, Ver...
Familia P. E.
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Misioneros de Guadalupe: Les escribimos para comentarles que nuestra madre, la señora...
Elia Carmen M. O.
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Estimados Misioneros de Guadalupe: Mi nombre es Elia Carmen M. O. y he enviado a ustedes un donativo para...
Miguel Ángel S. P.
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Estimados Misioneros de Guadalupe: Les escribo para informarles, con gran pesar, el fallecimiento..
Martha I. L.
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Estimados Misioneros de Guadalupe: “¡Esos son misioneros!” es la frase que siempre ha dicho mi mamá...
Santa Estela
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Queridos Misioneros de Guadalupe: Les escribo para compartir un poco de la vida de mi madre...
Esther H. H.
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Estimados Misioneros de Guadalupe: Mi nombre es Esther H. H. y les escribo para compartir con ustedes...
Juan Antonio E. D.
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Estimados Misioneros de Guadalupe: Mi nombre es Juan Antonio E. D. y les escribo con el deseo...
Antolin D. C.
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Bertha Lila Izquierdo Cruz era trabajadora petrolera y su condición de vida era sana...
Alberto D. T.
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Estimados Misioneros de Guadalupe: Les saludo con aprecio esperando que el Maestro Jesús los bendiga y...
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ENERO 2021

Gabriela V. B.

Gloriosos Misioneros de Guadalupe: Mi madre fue la señora Andrea B. P. y fue llevada a la presencia del Señor el 9 de junio del año pasado. Ella fue una persona fuerte, solidaria y caritativa. Desde los 18 años de edad quedó huérfana de madre y se hizo cargo, con mucho amor, de sus cuatro hermanos: Paz, Juan, Guadalupe y Gabriel. Se casó con el señor Antonio V. R., con quien formó un matrimonio ejemplar, con una familia amorosa y unida, que asentaba su vida en la Palabra de Dios. Ellos tuvieron cuatro hijos: Gabriela, Ma. de Lourdes, José Antonio y Ana Luisa. Además de haber sido una excelente madre, fue abuela de cuatro nietas y dos nietos, y bisabuela de un niño y una niña. Participó en la adoración nocturna, en un coro de la Parroquia de Nuestra Señora del Divino Amor, en Guadalajara, Jal., y por las noches su actividad más común era rezar el Rosario en familia. También, a lo largo de 15 años, colaboró con ustedes como su Madrina; es una labor y un legado que voy a continuar con mucha dedicación y alegría. Me siento muy agradecida con Dios por haber sido su hija y haber tenido el privilegio de compartir mi vida con ella.

Atentamente,

Gabriela V. B.

FEBRERO 2021

María de Lourdes S. B.

Queridos Misioneros de Guadalupe: Quiero compartir con otros lectores unas palabras acerca de mi papá. Él ha sido su Padrino desde hace mucho tiempo, no recuerdo cuánto, pero después de leer la revista Almas en su casa me interesé también por ayudarlos, y ya tengo tres años de hacerlo. Mi padre es Fernando S. U. y nació el 30 de mayo de 1945, en el municipio de Mascota, Jal. Es el tercer hijo de los 14 que tuvieron mis abuelos. La nuestra es una familia católica afortunada, pues ha habido en ella dos sacerdotes y dos religiosas. De hecho, mi padre estudió cinco años en el Seminario de Tepic y se retiró por problemas familiares. Posteriormente se casó con mi madre, Marina B. P., con quien procreó cuatro hijos: Pedro, Armando, María de Lourdes y Guadalupe (que es Misionera de la Misericordia en Guadalajara, Jal.). A mi papá le gusta rezar el Rosario y seguido se ofrecía para hacerlo. Siempre nos inculcó ser serviciales, colaborativos, ayudar a las personas, a nuestra religión. Actualmente está jubilado y se encuentra enfermo, pues hace unos años tuvo un problema que le dejó el lado derecho con algo de inmovilidad. Gracias a Dios camina y, aunque habla poco, lo tenemos con buena salud. Sin más por el momento, me despido de ustedes.

Su servidora,

María de Lourdes S. B.

MARZO 2021

Concepción R. D.

Estimados Misioneros de Guadalupe: Mi nombre es Concepción R. D., vivo en la ciudad de Orizaba, Ver., y quiero darles las gracias por permitir este espacio para compartir mi experiencia de fe, la cual se ha incrementado al ser Madrina de la noble labor que ustedes realizan. Mes con mes he recibido la revista Almas , cuyos artículos siempre leo y me han dejado una enseñanza de vida. Para mí es muy importante y alentador leer las palabras del Papa Francisco, pues me hacen aprender, reflexionar y poner en práctica la fe en mi diario vivir, pues como él dice: “Ser creyentes de Jesús nos hace a todos nosotros corresponsables los unos de los otros, no podemos ser indiferentes ante los problemas de los demás, debemos orar y ayudarlos, esto es ser cristiano”. Estas palabras y los demás artículos y secciones, como “Pastoral Vocacional”, “Vida MG”, las infografías, las entrevistas e incluso “Sólo para niños” dejan en mi corazón una enseñanza y una semilla de fe, esperanza, amor, paz, alegría y emoción por sentirme amada por Dios; y al mismo tiempo me comprometen a ser mejor cristiana con todas las personas que me rodean y que necesitan de mí, tsean de mi propia familia o extraños, y me alientan a seguir trabajando en mi fe, mi oración y mi acción, pues deseo fervientemente ser un ejemplo para los demás y de esta forma dar fruto para el servicio de mi Señor. Les pido que sigan orando por mí y mi familia.

Cariñosamente, su Madrina

Concepción R. D.

ABRIL 2021

Familia P. E.

Misioneros de Guadalupe: Les escribimos para comentarles que nuestra madre, la señora Imelda E. V., nacida en 1934, fue llamada a la presencia de Dios el día 19 de junio del año pasado, justo en una fecha muy especial para ella, ya que se celebró la solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús. No recordamos desde cuándo era Madrina de ustedes, pero sí tenemos muy presente las ansias con las que mes a mes esperaba al promotor que le traía la revista Almas , y a veces, si teníamos suerte, nos la prestaba. Durante el transcurso de su vida fue una buena hija, madre, hermana, abuela y amiga. También era una excelente costurera, y este oficio le permitió sacarnos adelante a sus hijos después de que nuestro padre murió. Así mismo, hizo las veces de cocinera, estilista y cualquier actividad que se requería para mantener bien nuestro hogar, el cual ahora ha dejado con un gran vacío. Quienes formamos su familia nos quedamos aquí, en este espacio terrenal, sabiendo que un día volveremos a reunirnos con ella. Sus diez hijos, nueve nietos y sus bisnietos la extrañamos mucho, pero estamos con la certeza de que un día habremos de estar otra vez a su lado.

Atentamente

Familia P. E.

MAYO 2021

Elia Carmen M. O.

Estimados Misioneros de Guadalupe: Mi nombre es Elia Carmen M. O. y he enviado a ustedes un donativo para una beca, realizado a nombre de mi mamá, la señora Filiberta O. H., quien fue llamada a la Casa del Padre el 6 de agosto de 2020. Mi madre nació en Comonfort, Gto., en una familia de padres humildes en lo económico pero ricos en la fe y el amor a Dios, que fueron las enseñanzas que mi madre practicó toda su vida. Estuvo casada durante 53 años con mi papá, Domingo M. N., con quien tuvo 12 hijos que, desde nuestra niñez, fuimos enseñados y cultivados en la religión católica; ese amor a Dios dio fruto con la vocación religiosa de su primera hija. Mi mamá fue una mujer de oración y Misa diaria, frecuentaba los sacramentos y predicaba con el ejemplo. Dentro de toda su pobreza, siempre encontró cómo compartir con quienes tenían menos y nunca le faltaron palabras de consejo, consuelo y ánimo para los demás. En sus oraciones diarias siempre pidió por las vocaciones y la santificación de sacerdotes y religiosos. Agradecemos a Dios por permitirnos tener una madre llena de virtudes y gran amor durante muchos años.

Atentamente

Elia Carmen M. O.

JUNIO 2021

Miguel Ángel S. P..

Estimados Misioneros de Guadalupe: Les escribo para informarles, con gran pesar, el fallecimiento de mi querida madre, Catalina P. F., acaecido el 13 de agosto de 2019. Ella nació el 30 de marzo de 1937 en Querétaro, Qro., y desde los ocho años de edad practicó la devoción de los 46 rosarios en honor de la Virgen de Guadalupe, misma que mantuvo toda su vida, incluso cuando no le era posible asistir al templo. En 1982 alentó a un grupo de vecinas para llevar a cabo esta devoción en una pequeña capilla de nuestra parroquia, y es un grupo que hasta la fecha se mantiene. Durante 64 años de matrimonio fue madre de 11 hijos, y abuela de varios nietos y bisnietos, a quienes supo inculcar la religión católica y el rezo del Rosario. Su último año de vida estuvo postrada a causa de diversas enfermedades, pero siempre mantuvo su fe y en sus últimos momentos de vida fue acompañada por un sacerdote, por lo cual sabemos que falleció en paz. Desde 1955 fue Madrina de los Misioneros de Guadalupe, y mes a mes esperaba feliz la revista Almas. Este apoyo a las Misiones se transmitió a su familia, donde actualmente habemos dos Padrinos de ustedes.

Atentamente

Miguel Ángel S. P..

JULIO 2021

Martha I. L.

Estimados Misioneros de Guadalupe: “¡Esos son misioneros!” es la frase que siempre ha dicho mi mamá, la señora Martha I. L., con mucha alegría y entusiasmo, para explicarnos que ser misionero es una gran vocación de anuncio del Evangelio a otros pueblos que implica grandes retos: aprender un nuevo idioma, adaptarse a una nueva cultura y dejar prácticamente todo. En mi casa la revista Almas es muy conocida por mí y mis hermanos, pues desde hace más de 30 años, mi mamá y mi papá, el señor José V. R., han sido bienhechores de esta obra de evangelización, y con su lectura han alimentado su fe. Mi mamá “misiona” en la casa. He sido testigo de cómo ha realizado actos concretos de caridad hacia otras personas, inspirada en la labor de los Misioneros de Guadalupe, a quienes lee en la revista Almas mes con mes. También es miembro de la adoración perpetua en nuestra parroquia, se suma a la oración de la Iglesia con el rezo de las laudes y las vísperas, y gusta de rezar el Rosario. Siempre que rezamos el Rosario lo ofrece por los Misioneros de Guadalupe. Gracias a ella aprendí a rezarlo. En su misión en esta tierra ha dado a Dios cuatro hijos que nos esforzamos por evangelizar: un papá, una educadora, una enfermera y un profesor universitario. Bendito sea Dios, gozamos aún de su presencia en la tierra y ser lectores de la revista Almas y bienhechores de los Misioneros de Guadalupe se ha vuelto una bonita tradición familiar que seguirá perdurando. ¡Seguimos en oración por los Misioneros de Guadalupe! Gracias por compartir sus experiencias de Misión; ¡nos motivan a seguir creyendo y confiando en Dios!

Atentamente

 Martha I. L.

AGOSTO 2021

Santa Estela

Queridos Misioneros de Guadalupe: Les escribo para compartir un poco de la vida de mi madre, la señora María Serapia M. R., quien partió a la presencia de Dios el 5 de mayo de 2019. Nacida el 11 de enero de 1939 en Zacatecas, fue la hermana menor de su familia, y cuando creció se convirtió en una mujer ejemplar y llena de fe. Fue madre de nueve hijos: Jesús, María del Socorro, Gabriel, María de Lourdes, Santa Estela, Pascual, Antonio, Crescencia del Carmen, Carlos y Ana Laura. Desde pequeña se sintió dichosa y enriquecida en la oración. Nos platicaba que siendo una adolescente vivió un tiempo en el pueblo mágico de Viesca, Coah., y en esa época era la encargada de hacer sonar las campanas de la iglesia para que la gente asistiera a Misa. Recién casada, en Torreón, asistió al grupo de Acción Católica por algunos años. Y tiempo después, al mudarnos a Saltillo, su apostolado tomó más fuerza. Siempre fue muy devota de la Virgen María, rezaba continuamente para pedir su intercesión y además se hizo promotora del Dulce Corazón de María; acompañada de un gran número de vecinas, llevaba las imágenes de la Virgen de Guadalupe y el Dulce Corazón de María a peregrinar de casa en casa. Mi madre siempre dijo que se sentía en paz y feliz cuando se encontraba en el templo: “Si por mí fuera, aquí me quedaría todo el día”. Así que hoy sus hijos nos sentimos felices porque ya descansa en paz en uno de los nichos de la Parroquia de San José, donde siempre quiso estar. Fue Madrina de ustedes por muchos años, y yo llevo también muchos años poniendo mi granito de arena para ayudar a su obra. Ahora mi hermana Ana Laura seguirá apoyándolos en nombre de nuestra mamá.

Atentamente

Santa Estela

SEPTIEMBRE 2021

Esther H. H.

Estimados Misioneros de Guadalupe: Mi nombre es Esther H. H. y les escribo para compartir con ustedes, y con otros lectores de Almas, un poco acerca de mi familia. Mi esposo, Roberto P. G., siempre fue fiel devoto de la Virgen de Guadalupe y de los sacramentos. Juntos asistíamos a Misa y para mí fue el mejor compañero de vida que Dios pudo haberme otorgado. A todos sus hijos y nietos les llamaba con algún apodo cariñoso; era una persona muy alegre y bondadosa. Siendo el amor la más pura manifestación de nuestro Dios, mi marido siempre demostró, a través de sus acciones, todo ese amor del Padre. Lamentablemente, murió el 12 de octubre de 2017, pero siempre le daré gracias a Dios por haberme dado el privilegio de compartir mi vida con él. ¡Fueron 64 años de feliz matrimonio! Tuvimos la bendición de criar seis hijos en la fe católica, haciéndolos a todos personas de bien y trabajadoras. De ellos, nuestro hijo Néstor, el más noble, y nuestra hija Magdalena, que siempre apoyó en varios servicios de la iglesia, ya se han unido a su padre, pues el primero falleció en noviembre de 2018 y ella, en abril de este año. Nosotros nos hicimos Padrinos de ustedes hace más de 20 años, cuando por medio de nuestra vecina, en Salamanca, Gto., conocimos la revista Almas y la noble actividad que ustedes realizan. Quizás nuestro donativo nunca ha sido mucho, pero lo que hemos donado siempre ha sido de corazón, esperando poder ayudarlos en su Misión tan importante. Reciban mis saludos y bendiciones.

Atentamente

Esther H. H.

OCTUBRE 2021

Juan Antonio E. D.

Estimados Misioneros de Guadalupe: Mi nombre es Juan Antonio E. D. y les escribo con el deseo de compartirles, a ustedes y a los otros lectores de Almas y bienhechores, unas cuantas palabras acerca de mi esposa, la señora María de Jesús D. Q. Ella fue una mujer excepcional y tuve la fortuna de tenerla como compañera de vida durante los 54 años que duró nuestro matrimonio. A lo largo de esos años, siempre fue una buena esposa, una excelente madre para nuestros tres hijos, Gaby, Juan y Blanca, y fue todavía una mejor abuela y bisabuela para toda nuestra descendencia. Nuestro Padre Dios la llamó a su lado el día 29 de marzo de 2020. María de Jesús tenía una característica especial, y es que, a pesar de que las circunstancias no fueran favorables, su fe nunca se apagaba. En todos esos años no hubo un solo día en que no rezara el Rosario y, de hecho, fue ella quien sembró y alimentó en la familia la fe cristiana. Fue Madrina de ustedes por más de 15 años e incluso hace unos años tuvimos la bendición de hospedar a dos ahijados seminaristas durante una promoción de la revista Almas en nuestra ciudad. Ahora que nos ha dejado, con mucho entusiasmo y compromiso, continuaré brindándoles apoyo, como fue su encomienda, mientras Dios me dé licencia.

Atentamente

Juan Antonio E. D.

NOVIEMBRE 2021

Antolin D. C.

Bertha Lila Izquierdo Cruz era trabajadora petrolera y su condición de vida era sana y estable, para nosotros, su familia, fue el medio que Dios utilizó siempre para darnos a conocer su Palabra. Estuvo muy interesada en ser Madrina de los Misioneros de Guadalupe, aportando su donativo mensual. Cuando se jubiló decidió hacer realidad su deseo de construir y vivir en su propia casa en Agua Dulce, Veracruz, por lo que constantemente viajaba; le gustaba mucho y se divertía sanamente. De acuerdo a sus posibilidades, participaba con los servicios de la Iglesia y su comunidad cristiana. En 2012 empezó a decaer físicamente y comenzaron las visitas a los hospitales y médicos particulares, enfrentando con gran fe su enfermedad; con mucha alegría, vimos cómo salió triunfante de ese mal, logró ganar la batalla de la mano de Dios. Continuó con sus pendientes y vida cotidiana, integrándose a su comunidad de la Parroquia de San José y participando en las fiestas patronales. A mediados de diciembre de 2018, estando en su casa en Agua Dulce, sufrió una caída en su cuarto. A partir de entonces, se le veía muy adolorida y los médicos le diagnosticaron una enfermedad que no pudo superar. Falleció el 25 de mayo, sin manifestar dolor o cansancio, se fue alegre y contenta por estar siempre con Dios y aceptar conscientemente su voluntad. Nos sentimos muy orgullosos de ella, fue un gran ejemplo y ahora se encuentra descansando en el Reino. ¡Que Dios, nuestro Señor, la tenga en su santa Gloria!

Atentamente

Antolin D. C.

DICIEMBRE 2021

Alberto D. T.

Estimados Misioneros de Guadalupe: Les saludo con aprecio esperando que el Maestro Jesús los bendiga y nuestra Madre del Cielo los cubra bajo su regazo, sobre todo en este tiempo enmarcado por una de las pandemias más agresivas en la historia, que, si bien es cierto nos mantiene en incertidumbre –sobre todo a quienes hemos padecido Covid-19- también ha externado nuestra fragilidad humana, pero ha fortalecido nuestra cercanía con Dios. Les escribo a manera de agradecimiento por sus oraciones elevadas a Nuestro Buen Dios en favor de mi abuelita, la Sra. Agustina Francisca Troche Tovar, quien fuera Madrina de ustedes por más de tres lustros y a quien le debo la gracia y satisfacción de ser, también por ya varios años, Padrino de ustedes. Mi abuelita fue llamada a la Casa del Padre celestial en abril del 2020, sin embargo, su legado espiritual en nuestra familia sigue vigente; su carisma y servicio en favor de los demás fue testimonio fehaciente del amor de Dios en su persona y ejemplo para nosotros, sus nietos. De ella aprendí mis primeras oraciones y el amor profundo que tengo a Nuestra Madre María de Guadalupe. De igual manera, les suplico continúen orando por mi familia: por mi abuelito, el Sr. David D. C., quien encuentra resignación en la oración ante la pérdida de mi abuelita y se encomienda a Dios; por mi abuelita, la Sra. María de Jesús J. O., que dedica buena parte de su vida a meditar en la presencia del Señor, y por mi abuelito, el Sr. Irineo T. M., que en paz descanse. Confiado en que Nuestro Señor escuchará las plegarias que externemos juntos, me despido.

Con estima y agradecimiento, su Padrino, Alberto D. T.