“Lleven el Evangelio a todos los rincones del mundo”

“Lleven el Evangelio a todos los rincones del mundo”

Autor: P. Sergio Arturo Chavira Álvarez, MG

En pasadas contribuciones a nuestra revista Almas, he escrito sobre diversos temas de mi trabajo en la Misión.
En esta ocasión, quiero compartirles acerca de nuestros catequistas y la entrevista que se realiza con los candidatos a recibir el Sacramento del Bautismo.
Como antecedente, quiero indicar que, en Hong Kong, un buen número de los bautizos que se llevan a cabo anualmente son de adultos. Son personas que se acercan a las parroquias vecinas en donde viven o trabajan para solicitar informes sobre los horarios de las clases de catecismo.
Después de casi un año y medio de asistir semanalmente a la clase, los catequistas programan las entrevistas de los catecúmenos con los padres de la parroquia y con el diácono y la hermana religiosa, si los hay.
Como misionero, no puedo estar más agradecido con los entusiastas grupos de catequistas y asistentes que he conocido en todas las parroquias en las que me ha tocado servir.
Son hombres y mujeres que en su gran mayoría trabajan para sostener a sus familias y voluntariamente ceden parte de su tiempo de descanso a la propagación del Evangelio entre los que aún no conocen a Jesús.
Sin su colaboración, el personal pastoral de tiempo completo en las parroquias, es decir, los padres, diáconos y religiosas, no podríamos llevar a cabo la misión que todos tenemos desde el día de nuestro bautismo.
La entrevista es el momento privilegiado para platicar con los catecúmenos que durante casi año y medio hemos visto por ahí en misa o en el atrio del templo.
Cabe señalar que la parroquia  en la que vivo ahora implementó una actividad consistente en que a cada catecúmeno se le asigne un “acompañante” con el que va a misa, a manera de guía para explicarle, de forma sencilla, los diferentes momentos durante la Eucaristía, a fin de que el catecúmeno no se sienta extraño en un ambiente que apenas empieza a conocer.

Decía que, durante la entrevista, a la que los catecúmenos llegan muy nerviosos, a modo de rompehielos, suelo preguntarles sobre la motivación que tuvieron para inscribirse en el programa.
Aunque ya me sé la respuesta, debido a que cada candidato tiene que escribir una carta de solicitud del sacramento en la que generalmente explica el motivo, es una oportunidad para relajarse y hablar a sus anchas sobre lo que escribieron.
Las razones que cada uno me comparte varían desde un “me enteré por internet”, pasando por “mi esposa me convenció”, hasta un “mi hija me dijo que cuando terminemos nuestra vida en este mundo, ella, su papá y su hermano, que son bautizados, irían al cielo y yo no podría estar con ellos por no estarlo”.
Siempre les digo que, cualquiera que haya sido la motivación, fue Dios, en última instancia, quien, a través de personas y diversos medios, los atrajo con su amor a conocerlo y estar cerca de Él.
Queridos Padrinos y Madrinas, el trabajo misionero en Hong Kong es muy amplio, pues la gran mayoría de sus habitantes aún no conoce a Jesús. Sabemos que contamos con sus oraciones y su apoyo material para seguir extendiendo el Reino de Dios en estos rincones del mundo. ¡Dios los bendiga!

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