40 aniversario de los Misioneros Laicos Asociados

Laura L. Marrufo Fang, coordinadora de los Misioneros Laicos Asociados (MLA) nos comparte sobre el origen, objetivos y planes a futuro de estos misioneros en su 40 aniversario de fundación.

Autor: Entrevista con Laura L. Marrufo Fang, coordinadora MLA

 

¿Cómo surge la idea de tener un Instituto para misioneros laicos en México?

En 1972, en el VI Congreso Nacional de Misiones de las Obras Misionales Pontificias Episcopales (OMPE), celebrado en San Luis Potosí, se llegó a la conclusión de fundar un Instituto Misionero de Seglares (IMIS). El padre Esteban Martínez de la Serna, entonces Superior General de los Misioneros de Guadalupe, todavía sin encomienda oficial, elaboró un primer Plan de Trabajo a seguir.

La idea se arraiga en el grupo inicial de seglares y, con el apoyo del Obispo coordinador de la Conferencia Episcopal de México (CEM), empiezan a definirlo como Instituto Seglar de Vida Consagrada para las Misiones, cuya finalidad es capacitar a sus miembros como misioneros del mundo en el corazón de la Iglesia y misioneros de la Iglesia en el corazón del mundo.

Como consecuencia, el IMIS depende directamente del Obispo diocesano que le señaló la CEM y que les dio su personalidad jurídica en la Iglesia. Así, en abril de 1981 se envía a la primera misionera laica del IMIS en colaboración con los Misioneros de Guadalupe a la Misión de Kenia. Sin embargo, esta misionera laica renuncia al IMIS y se asocia a Misioneros de Guadalupe el 4 de junio de 1982.

Después de haber entregado el IMIS a la CEM, varios candidatos continuaron escribiendo a Misioneros de Guadalupe pidiendo apoyo para trabajar como laicos asociados, inquietudes que fueron acogidas por los miembros del Consejo.

 

¿Cuál es el objetivo de contar con los Misioneros Laicos Asociados (MLA)?

Misioneros de Guadalupe es un Instituto que ofrece el espacio para dar respuesta a esta vocación, desde nuestro ser y misión laical, como complemento al carisma del Instituto.

Dicho complemento consiste en la formación integral, insertándonos en diferentes espacios (promoción social, educación, cultura, salud, comunicación y administración), promoviendo siempre la dignidad humana en ámbitos donde a los sacerdotes no siempre les es posible llegar, y con ello, contribuir a la santificación del mundo.

 

¿Quiénes fueron los primeros MLA enviados por Misioneros de Guadalupe?

En 1981 fueron enviados a la Misión de Kenia los MLA María Gallegos Saleido, Nora Tamayo Lizama y Jaime Licea Flores.

 

¿Qué actividades desempeñan los MLA en las Misiones?

Estamos enfocados en la formación y promoción de agentes de evangelización locales. Actualmente se llevan a cabo diversas actividades en las Misiones:

Guatemala: crear, coordinar, formar y organizar a las pequeñas comunidades de vida cristiana; contamos con la asesoría a nivel diócesis de las OMPE con una espiritualidad y acción misioneras.

Mozambique: promoción de la mujer y la educación, así como la dirección de una escuela secundaria y un internado femenino.

Perú: promover y formar agentes de evangelización, acompañamiento a las familias, formación a niños, adolescentes y jóvenes, y apoyar a la pastoral educativa.

Kenia: formar y capacitar a los agentes de pastoral, a fin de que se asuman como misioneros en salida, e impulsar la formación de los líderes de las comunidades parroquiales atendidas por el Instituto.

Amazonía: trabajar en comunión y participación con las fuerzas vivas de la Iglesia en la triple frontera de Brasil, Perú y Colombia.

 

A 40 años de la fundación de los MLA, ¿cuáles son los frutos que se han obtenido con este proyecto?

  • El envío de 134 MLA, la aceptación de 8 voluntarios comprometidos en la solidaridad y gratuidad.
  • En 2003, el Instituto aceptó asumir definitivamente a los MLA bajo la Dirección de Evangelización, creándose la Subdirección de MLA, que se encarga de su promoción, formación y envío.
  • Se cuenta con un programa de formación definido.
  • Existe un proyecto específico para los MLA en las Misiones.
  • Tenemos presencia en encuentros continentales de laicos.

 

¿Cuál es el perfil de un MLA?

Debe ser profesionista, con experiencia pastoral, saber trabajar en equipo, una persona de oración que aspire a la santidad, con disponibilidad, generosidad y entrega.

 

¿Qué camino debe seguir una persona que desea ser MLA?

Entregarse a una vida de oración, participar de la Eucaristía diariamente, buscar un acompañante espiritual para realizar su discernimiento con la mirada puesta en Dios, sin dejar de lado la participación activa en su parroquia.

 

¿Cómo puede un laico, desde su profesión, contribuir en las Misiones?

Recordando que la actividad prioritaria es la formación y promoción de agentes de evangelización; quienes poseen una profesión en las áreas de educación, administración, pedagogía, informática, psicología, contribuyen de una manera concreta, y en otras áreas, suelen surgir actividades extraordinarias en la cuales puedan apoyar con profesionalismo y responsabilidad.

 

¿Qué cualidades debe tener un laico que desea participar en las Misiones?

Ser una persona de oración, apasionada por la salvación de las almas, portadora del mensaje de Cristo, entregada sin cálculo ni medida, disciplinada, con deseos de superación y alegre por evangelizar. Perseverante, realista y eficaz.

 

¿Qué modelo de evangelización siguen los MLA?

El de Santa María de Guadalupe, que a ejemplo de ella seamos reflejo de la imagen de Dios, saliendo de uno mismo para encontrarnos con Dios y con los demás en camino de sacrificio, amor y servicio con gestos de comprensión y ternura.

 

¿Por cuánto tiempo colabora un laico en una Misión?

Existen dos modalidades en las cuales hay una preparación previa. Una vez que el candidato ha sido aceptado por el Superior General y su Consejo, es nombrado a la Misión.

a) MLA: un año de preparación. Tenemos presencia en tres países donde se firma un convenio por un tiempo determinado (en Guatemala, por tres años; en Brasil y Mozambique, por cuatro años). Cuando el convenio ha concluido, el MLA podrá solicitar asociarse nuevamente por un mínimo de dos años, el máximo dependerá del lugar al que haya sido nombrado nuevamente.

b) Voluntario: recibe tres semanas de inducción antes de partir a la misión. El tiempo es de un mes a un año como máximo, independientemente del destino, con la salvedad de que si fuera a un país en donde el idioma oficial no es el español, deberá dominarlo en un 80% como mínimo.

¿Cuáles son los principales desafíos a los que un MLA se enfrenta en la Misión?

Estos varían de acuerdo al lugar, pero en general se podría decir que son:

  • El clima, ya que a veces se enfrentan a temperaturas extremas.
  • El conocimiento de la lengua y del lenguaje, pues aun participando en el mismo continente y siendo de habla hispana, cada cultura tienen sus propias formas de expresión.
  • La indiferencia religiosa, es decir, la falta de aceptación y confianza hacia los laicos de parte de algunos sacerdotes para vivir fraternalmente la vida comunitaria y ser testigos del amor, del perdón y la misericordia.

 

¿Qué pasa después, cuando un MLA regresa de la misión, simplemente concluye su colaboración?

El MLA, una vez que concluye su convenio, se reinserta nuevamente a su vida familiar, laboral, social y eclesial. Se le invita a participar en momentos concretos en la formación de los candidatos a MLA, a través de compartir su experiencia, ofrecer talleres y retiros, y el campo misión de Semana Santa. Eventualmente, se invita a todos aquellos hombres y mujeres que formaron parte de esta asociación a participar de encuentros fraternos de oración y formación, con el fruto de compromiso en la promoción de la vocación y apoyo a quienes se encuentran en la misión.

 

¿Podrías compartirnos cuál ha sido tu caminar como MLA?

Fui nombrada en el año 2000 a la Misión de Guatemala, en la cual estuve hasta 2006. En este país sólo hay presencia de MLA, es decir, no hay sacerdotes Misioneros de Guadalupe, por lo tanto, trabajé con frailes franciscanos en un lugar llamado “Obras Sociales del Santo Hermano Pedro” en la Antigua, Guatemala.

Al concluir mi labor en esta Misión, me reincorporé con mi familia, vida laboral, social y parroquial en 2007. En 2008, el Superior General y su Consejo me dan el nombramiento de Coordinadora de MLA, labor que he venido realizando hasta el momento.

 

Desde tu experiencia, ¿qué deja a nivel personal y profesional ser parte de los MLA?

A nivel personal, la transformación de todo mi ser; en mi vida espiritual se ha ido madurando mi relación con Dios y en lo humano, en un esfuerzo constante y continuo, trato de ser mejor persona, es decir, más humana, cálida, comprensiva y generosa, a través del autoconocimiento que dan las herramientas psicológicas, mis hermanos de comunidad, de la comunidad donde realicé mi labor misionera, se han despertado cualidades, aptitudes y talentos que desconocía o no reconocía y también aquellos defectos de carácter que en muchas ocasiones han herido y lastimado a tantas personas, para entonces practicar el perdón, la misericordia y aceptación del otro como es.

En mi experiencia laboral, no ejercí mi profesión al cien por ciento, pues siempre estuve inmersa en las finanzas; sin embargo, al tener el puesto de Coordinadora de la Misión en Guatemala y ahora, en la Subdirección, puedo decir que la estoy ejerciendo de cierta forma, lo que me ha llevado a buscar actualizarme y prepararme lo mejor posible.

 

¿Qué cambió en tu vida después de vivir la misión ad gentes?

Cambió mis expectativas de vida y este deseo grande de seguir sirviendo al Señor en donde Él me llame, tratando de no poner tanta resistencia, es algo de lo que aunque muchas veces he querido escapar, ya es imposible dejar, porque la plenitud que sólo Él da a través del servicio pone en mi corazón una constante inquietud de continuar compartiendo lo que he visto y oído, de compartir y mostrar esta alegría serena y constante a aquellos corazones heridos, ultrajados, sin esperanza y sin sentido, violentos y dañados por el desamor para que nazca el deseo de encontrarse con Él y así contribuir con el sueño de Dios: que todos seamos uno mediante el amor, perdón y misericordia, cuyo único fruto es la verdadera salud, felicidad y la vida eterna.

 

¿Por qué es importante el respaldo de los Misioneros de Guadalupe para los laicos asociados?

Desafortunadamente, en muchos ámbitos de nuestra Iglesia aún se desconoce esta vocación específica, como consecuencia, no existe el apoyo suficiente y necesario para llevar a cabo la labor evangelizadora misionera sin el respaldo de un instituto misionero reconocido.

Gracias a que Misioneros de Guadalupe ha puesto al servicio de la Iglesia su experiencia misionera, y los recursos necesarios para asociar a los laicos en la tarea evangelizadora de la Iglesia, ha sido posible realizarla.

 

¿Cuáles son los planes a futuro para los MLA?

En este momento nos encontramos en un proceso de reestructura y renovación de la Subdirección de MLA, con la finalidad de redirigir el rumbo de acuerdo con el objetivo y prioridades institucionales, en vistas a una autonomía estructural y fortalecimiento del equipo, a fin de dar un mejor y más cercano acompañamiento, desde los candidatos, formandos y asociados, para que los jóvenes que sean aceptados y nombrados puedan llegar a ser misioneros entregados, comprometidos y alegres en su labor misionera, y así poder atraer a más jóvenes, dispuestos a donar parte de su vida por el Evangelio, y a su retorno, puedan ser personas transformadoras y comprometidas con su realidad social y eclesial.

 

¿Por qué vale la pena perseguir el sueño misionero?

Cuando sentimos que tenemos todo lo que humanamente desea una persona, estabilidad laboral, familiar, económica, sentimental y a la par el llamado de Dios a una vocación específica, se presenta un coctel de sentimientos y emociones, predominando muchas veces el miedo a perder “seguridades” y comodidades, y hacemos una tremenda maraña en la cabeza y el corazón con infinidad de pensamientos, supuestos e inseguridades.

Pero Aquel que te llama e invita a seguirlo de una manera concreta, te conoce tan bien, sabe qué necesitas y aún más, conoce ese deseo más íntimo de tu corazón y por eso te ha invitado.

Entonces vale la pena darte un espacio para servirle de tiempo completo, vale la pena ver cada sonrisa, cada mirada, cada corazón renovado en el cual Dios se ha manifestado gracias a tu presencia, sanando heridas como mensajero de esperanza, consuelo, aceptación, amor, comprensión, misericordia de aquellos hermanos a los que eres enviado. Y Dios, no contento sólo con eso, te inunda de amor, paz, gozo, bondad, fidelidad, sencillez y entonces dirás: “todo en ti Señor, vale la pena”.

 

¿Te gustaría conocer más sobre los MLA o colaborar llevando la Palabra de Dios a los pueblos que no la conocen? ¡Únete, la Misión te está esperando! 

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