Papa Francisco: “encomiendo a tu corazón a Rusia y Ucrania”

Este 25 de marzo de 2022, desde Roma, el Papa Francisco consagró a la humanidad, en especial a Rusia y Ucrania, al Inmaculado Corazón de María, pidiendo su intercesión para el cese de la guerra.

Este 25 de marzo, día de la solemnidad de la Anunciación de María, el Papa Francisco realizó una oración o acto de consagración a la humanidad, pero especialmente para encomendar a Rusia y Ucrania al Inmaculado Corazón de María a fin de terminar el conflicto entre estas naciones. 

Desde la Basílica de San Pedro, Roma, al concluir el rezo del Ángelus y la tradicional celebración penitencial, el Papa Francisco pronunció una oración pública y coral ante la imagen de la Virgen de Fátima, que une a toda la Iglesia:

“Tú eres nuestra Madre, nos amas y nos conoces, nada de lo que nos preocupa se te oculta. Madre de misericordia, muchas veces hemos experimentado tu ternura providente, tu presencia que nos devuelve la paz, porque tú siempre nos llevas a Jesús, Príncipe de la paz”.

El Santo Padre imploró a la Virgen que, por su intercesión, se devuelva la armonía al mundo, en esta hora oscura donde se ha desvanecido la alegría y la humanidad está agotada y abrumada por la violencia, la destrucción y el horror de la guerra.  

Así mismo, pidió a la Virgen que conmueva los corazones endurecidos y dé consuelo a  los que se ven obligados a dejar sus hogares y su país: 

“Por eso, Madre de Dios y nuestra, nosotros solemnemente encomendamos y consagramos a tu Corazón inmaculado nuestras personas, la Iglesia y la humanidad entera, de manera especial Rusia y Ucrania. Acoge este acto nuestro que realizamos con confianza y amor, haz que cese la guerra, provee al mundo de paz”.

Finalmente, el Papa Francisco ofreció unas flores a la Virgen María para acompañar esta consagración.

Nos unimos en oración con el Santo Padre y con la Iglesia Universal para pedir a Dios y a la Virgen María que se restaure la paz en el mundo y derrame su Espíritu sobre la tierra:

“Acoge, oh Madre, nuestra súplica.

Tú, estrella del mar, no nos dejes naufragar en la tormenta de la guerra.

Tú, arca de la nueva alianza, inspira proyectos y caminos de reconciliación.

Tú, “tierra del Cielo”, vuelve a traer la armonía de Dios al mundo.

Extingue el odio, aplaca la venganza, enséñanos a perdonar.

Líbranos de la guerra, preserva al mundo de la amenaza nuclear.

Reina del Rosario, despierta en nosotros la necesidad de orar y de amar.

Reina de la familia humana, muestra a los pueblos la senda de la fraternidad.

Reina de la paz, obtén para el mundo la paz”.

 

Consulta el acto de consagración completo en: https://www.vatican.va/content/francesco/es/prayers/documents/20220325-atto-consacrazione-cuoredimaria.html

 

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