Se llevó a cabo la misa de depósito de cenizas del P. José Monroy Pereyra, MG

El 17 de febrero de 2022 se llevó a cabo, en la capilla del Seminario de Misiones Extranjeras, la misa del depósito de cenizas del P. José Monroy Pereyra, MG.

Este 17 de febrero de 2022 se llevó a cabo a las 19:00 horas, en la capilla del Seminario de Misiones Extranjeras, Ciudad de México, la celebración eucarística con motivo del depósito de cenizas del P. José Monroy Pereyra, MG, https://www.youtube.com/watch?v=8Bh6P6IR6l0 quien fue llamado a la Casa del Padre el pasado 31 de enero de 2022, a sus 83 años de edad y 56 de sacerdocio misionero, mientras vivía la alegría del retiro en la Casa San José, en Tlaquepaque, Jalisco. 

La celebración fue presidida por el P. Eugenio Z. Romo Romo, MG, Superior General de Misioneros de Guadalupe, y concelebrada por el P. José Guadalupe Camarillo Martínez, MG, Vicario General de Misioneros de Guadalupe, y el P. David Féxil Uribe, MG, Superior de la Comunidad de la Casa Central de Misioneros de Guadalupe.

En el mensaje inicial, el P. Eugenio Z. Romo Romo, MG, agradeció la presencia de la sobrina del P. Monroy, Alejandra y su esposo Jesús, quienes participaron en los cantos durante la celebración, así como a otros familiares asistentes.  

Así mismo, comentó que recibió un paquete proveniente de Japón, el cual contenía unas flores encapsuladas, un presente a manera de homenaje póstumo para el P. Monroy, que envió la feligresa Naomi Tsuruta, y pidió al P. Juan Francisco Torres Ibarra, MG, Consejero General de Misioneros de Guadalupe, que hiciera lectura de su mensaje:

“El P. Monroy nos ha servido a los creyentes japoneses durante muchos años, lo amamos y le tenemos un gran respeto. El cerezo somei-yoshino que le enviamos es la variedad de flor de cerezo más hermosa de Japón y florece sólo durante una semana en abril de cada año; cada vez que veo estas flores me acuerdo del padre Monroy y doy gracias a Dios por hacer flores tan hermosas en el mundo”. 

Posteriormente, el P. David Félix Uribe, MG, compartió su reflexión en la homilía, comentando que quien desea la vida verdadera, la que va más allá de la muerte, debe seguir a Jesús y para ello, hay que renunciar a uno mismo, tomar la cruz y caminar con Él.

Además, señaló que la misión enseña que la cruz es un lugar de crecimiento, pues el misionero se enfrenta a situaciones límite, sin embargo, Jesús siempre da una luz de esperanza. 

Comentó también que en los últimos años que compartió con el P. Monroy, siendo compañeros en Japón, experimentó esta situación límite con la enfermedad, buscando en la cruz de Cristo la consolación, porque su vida siempre fue buscar a Dios.  

A partir de 1991, el P. Félix tuvo un mayor acercamiento con el P. Monroy en la Misión de Japón, reconociendo su sencillez:

“El P. Monroy fue un misionero que siempre caminó detrás de Jesús, bajo la protección de la Virgen María, fue una persona que inspiraba confianza, recta en su manera de vivir, que siempre apoyó a sus hermanos menores, un excelente confesor y director espiritual, un Misionero de Guadalupe que, sin hablar mucho, siempre llevó puesta la camiseta, muy generoso con la gente sencilla”.

Apuntó el P. Félix Uribe, que en 2012, a sus 74 años, el P. Monroy fue enviado de regreso a la Misión de Japón y el obispo de la Diócesis de Sendai pidió volviera a colaborar con ellos, a pesar de ser un gran desafío por su edad avanzada y enfermedad, regresó para seguir colaborando por un par de años más en dicha diócesis, después regresó a México para la celebración de su 50 aniversario sacerdotal y nuevamente, a sus 76 años, volvió a la Misión de Japón, por invitación del propio obispo de Kioto, donde trabajó durante sus últimos años de experiencia misionera. 

“Padre Monroy, muchas gracias por su ejemplo, por sus consejos, por habernos acompañado tantos años en esta Misión que el Señor nos ha confiado y de la que estuvo profundamente enamorado, estoy seguro de que siempre se consideró un siervo del Señor, descanse en paz”.

Posteriormente, el P. Félix Uribe, MG, hizo una breve oración en japonés, pidiendo por el eterno descanso del P. Monroy. 

Finalmente, al concluir la eucaristía, el P. Eugenio Z. Romo Romo, MG, bendijo las cenizas del P. Monroy, así como el nicho en la Capilla de la Virgen María, donde, acompañados de seminaristas, sacerdotes misioneros y sus familiares, fueron depositadas sus cenizas.

A nombre de su familia, su sobrina Angélica compartió un mensaje agradeciendo a Dios por la vida de su tío, el P. José Monroy Pereyra, MG, a quien, dijo, querían mucho y siempre procuraban cuando venía de visita a México: “le doy gracias a Dios porque hombres como él, son pocos, ¡Gloria a Dios!”

El padre José Monroy Pereyra, MG, colaboró siempre en la Misión con amor, sencillez, profunda entrega y compromiso, los Misioneros de Guadalupe damos gracias a Dios por su vida dedicada a la Misión y oramos para que, por sus méritos, Dios le conceda el regalo de la vida eterna. Que descanse en paz. Así sea.

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