¿Qué es la Semana Santa?

Para la Iglesia universal, este tiempo es el más intenso de todo el año. Después de habernos preparado durante la Cuaresma, damos paso a una semana en la que conmemoramos y reflexionamos sobre los misterios de la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús.

 

Da comienzo con el Domingo de Ramos y culmina con el día de la Pascua o Domingo de Resurrección. A todos los días de esta semana se le llaman “días santos”, siendo los más importantes los que corresponden al Triduo Pascual.

 

Cada año la fecha en la que vivimos este tiempo cambia debido a que los judíos celebraban la fiesta de la Pascua o el recuerdo de la liberación del pueblo de Israel de la esclavitud de Egipto el día de la primer luna llena de la primavera, basándose en el año lunar y no en el año solar. 

Sin embargo, en el Concilio de Nicea del año 325 se estableció que la Pascua debe celebrarse el domingo siguiente a la primera luna llena de la primavera boreal, sin que coincida con la pascua judía.

 

La Semana Santa es un tiempo para reafirmar nuestra fe y recordar las bases sobre las que se fundamenta, por eso se invita a que la vivamos en actitud de recogimiento y oración, apoyándonos, incluso en el silencio para poder reflexionar sobre nuestro propio actuar y cómo podemos resucitar a una vida mejor. 

 

Durante la Semana Santa, en todas las Iglesias se llevan a cabo diversos actos, como procesiones, rezo del Viacrucis, escenificaciones y otras costumbre o tradiciones dependiendo de la región o país.

Conoce más sobre cada celebración de esta Semana Santa:

Domingo de Ramos 

Este día celebramos la entrada triunfal de Jesús a Jerusalén, donde todo el pueblo lo recibe y alaba como rey con cantos y palmas (Lc 19, 28-40). Jesús es el Rey de reyes y lo recordamos en este día.

 

Al inicio de la celebración de la Eucaristía de este día se recomienda realizar una pequeña procesión, ya sea fuera de la iglesia, o bien, dentro del templo, donde la asamblea participa llevando ramos que después serán bendecidos.

 

Posteriormente, en la celebración, escuchamos en el Evangelio la narración de la pasión y muerte de Jesús, la cual nos lo presenta como ejemplo de reconciliación, al recordar que desde la cruz nos ofrece el perdón, Él es el verdadero Rey que entrega la vida en lugar de quitarla y comparte con nosotros su reino de justicia, verdad y amor. 

 

Para la liturgia de esta celebración solemne se emplea el color rojo, que simboliza el martirio.

 

Con el Domingo de Ramos se da el comienzo de la Semana Santa, tiempo de reflexión y una buena oportunidad para meditar sobre el gran amor de Dios y su entrega por nosotros, los invitamos a descargar aquí la guía para el rezo en familia: 

Triduo Pascual

El término o expresión Triduo Pascual (del latín Triduumm Paschale –tres días y Pascua-) se ha empleado más recientemente, desde el año 1930. En el siglo IV san Ambrosio y san Agustín hablaban de un Triduum Sacrum, refiriéndose a los tres días en los que transcurren el sufrimiento y la gloria de Jesucristo.

 

Hoy día, cuando hablamos del Triduo Pascual nos referimos a la celebración de los tres días más sombríos y gloriosos del cristianismo que en su conjunto abarcan totalmente el misterio pascual: jueves santo, viernes santo y sábado santo, hasta la madrugada, cuando se realiza la Vigilia Pascual en víspera del Domingo de Resurrección.

Jueves Santo

El jueves santo es el primer día del Triduo Pascual, este día la Iglesia conmemora:

 

  • La institución de la Eucaristía: cuando Jesús nos dejó su Cuerpo y Sangre. 
  • El ministerio sacerdotal: cuando Jesús pide a sus apóstoles seguir realizando y compartiendo la fracción del pan.   

 

Hechos que sucedieron en la Última Cena de Jesucristo con sus apóstoles (Jn 13, 1-15). También se lleva a cabo, durante la celebración de este día, el lavatorio de pies, con el cual Jesús quiso dejarnos un ejemplo de servicio y humildad hacia nuestro prójimo.

 

La liturgia de este día señala que debe emplearse el color blanco, así como en toda celebración principal y solemnidades, exceptuando aquellas en las que se utiliza el color rojo, como el Domingo de Ramos y el Viernes santo.

  • Adoración al Santísimo: posterior a la celebración eucarística es común celebrar la adoración a Jesús Eucaristía recordando la oración que Jesús realizó en el huerto de los olivos.
  • Pan y manzanilla: en algunas parroquias es tradición realizar las ofrendas del pan y la manzanilla. El pan se da a los fieles como un símbolo de caridad en el que se invita a compartir los alimentos con quienes lo necesiten en la comunidad. La manzanilla simboliza que la Eucaristía es medicina que sana el alma. 
  • Visita de las siete casas: es un acto de piedad que invita a meditar en la entrega de Jesús, en su sacrificio y amor. Consiste en visitar 7 iglesias en las que el Santísimo Sacramento está expuesto en sus respectivos altares, esto simboliza los siete lugares del ir y venir de Jesús en la noche de la traición: del Cenáculo al Monte de los Olivos; de ahí a la casa de Anás; de la casa de Anás a la de Caifás; de este lugar al pretorio de Pilato; del pretorio de Pilato ante el rey Herodes; de ahí de regreso hacia Pilato y finalmente hacia su destino en el Calvario .

Podemos meditar la Palabra de Dios para este día en familia, descarga aquí la guía para el rezo: 

Viernes Santo

Este día es muy representativo, pues se conmemora el viacrucis, crucifixión y muerte de Jesús, por tanto, es un día fundamentalmente de duelo, de sobriedad y recogimiento; la humanidad se ve oprimida y penitente, implorando el perdón por sus pecados. 

 

Durante este día no se celebra la misa en todo el mundo, en su lugar, meditamos sobre la pasión del Señor (Jn 18, 1-19, 42) mediante la liturgia de la Palabra, la adoración a la cruz y la comunión (aunque este día no hay consagración, tanto el sacerdote como los fieles pueden recibir la comunión de las hostias que se consagraron el día anterior).

 

El color litúrgico que se emplea es el rojo de los mártires, ya que Jesús es el primer testigo del amor del Padre.

  • Luto en los templos: este día se acostumbra cubrir las imágenes con tela morada, en señal de la ausencia de Jesús, además, no se emplea mantel en el altar ni crucifijo, así como tampoco se colocan flores, velas o adornos. En el caso de las imágenes de la Virgen María, se acostumbra vestirlas representando su duelo.
  • Viacrucis: es costumbre realizar el rezo en procesión, en algunos lugares éste se acompaña de la escenificación del camino de la cruz de Jesús.
  • Meditación de las siete palabras: es una profunda reflexión sobre las últimas siete frases que pronunció Jesús antes de morir en la cruz y cómo se adaptan a diferentes situaciones cotidianas.
  • Adoración a la cruz: como mencionamos, forma parte de la liturgia de este día, en este rito la cruz es presentada solemnemente a la asamblea y todos pasan a venerarla personalmente.
  • Ayuno y abstinencia: la Iglesia señala que este día debemos guardar ayuno (las personas de entre 18 a 59 años) y abstenernos de comer carne (a partir de los 14 años).

Te invitamos a meditar sobre el amor de Jesús y su sacrificio para salvarnos, puedes hacerlo en familia, descarga aquí la guía para el rezo de este día:

Sábado Santo

Es cuando estamos a la espera por la resurrección de Jesucristo, se trata de un día de luto, incluso más que el viernes santo, y de silencio ceremonial. Tampoco se celebran misas y sólo se administran los sacramentos de la Unción de los enfermos y la Reconciliación, de ser necesarios. 

 

En este día de silencio la Iglesia vela junto al sepulcro (como hicieron María y los discípulos) profundizando, contemplando el sagrario abierto y vacío, y la cruz entronizada; es un día de dolor y tristeza.

 

Anteriormente se le conocía como “sábado de Gloria” porque podía darse la celebración de la Resurrección por la mañana, pero en 1955, con la reforma litúrgica de la Semana Santa promovida por el Papa Pío XII, se modificó para ser “sábado santo”, fijándose un ayuno de una a tres horas antes de la Vigilia Pascual, que se celebra en la noche de este día, previo a la madrugada del Domingo de Resurrección.

La costumbre de mojarse con agua tiene orígenes que poco a poco se fueron desvirtuando. 

 

Al principio del cristianismo, quienes se convertían acudían con los jerarcas de la Iglesia para bautizarse de manera colectiva durante el sábado previo a la celebración de la Resurrección; debido a la gran cantidad de creyentes que acudían, los sacerdotes optaron por mojar a las personas de forma masiva.

 

Esta práctica fue modificándose con el tiempo hasta realizarse los bautizos en la pila bautismal que conocemos, sin necesidad de sumergir o mojar a los reciben el sacramento.

 

Sin embargo, la práctica de mojarse comenzó a transformarse entre el pueblo como una acción de júbilo y fiesta, perdiendo todo su sentido original y alejándose de la intención de luto y recogimiento de este día. 

 

Además, también comenzó a desperdiciarse el agua, líquido vital en las comunidades, por ello, los gobiernos han optado por impedir con sanciones y multas el despilfarro de este recurso natural. 

 

Al respecto, la Iglesia tampoco aprueba el desperdicio ni la actitud con que se realiza esta tradición, pues es un día de silencio y reflexión en el cual acompañamos a Jesús en el sepulcro.

El Triduo Pascual culmina con esta celebración, que es muy especial e importante, es una gran fiesta pues celebramos la Resurrección de Jesús. Se realiza en la noche del sábado santo, durante la víspera del Domingo de Resurrección o de Pascua.

 

Se compone de varias partes y elementos simbólicos, entre los que destacan:


  • Bendición del fuego nuevo: con este rito da inicio la Vigilia. El sacerdote enciende la llama con la que se prenderá el cirio pascual, el cual es bendecido y llevado en procesión a través de la Iglesia. 

 

  • Liturgia de la Palabra: se realiza la lectura de siete relatos y salmos del Antiguo Testamento, referentes a la salvación.

 

  • Liturgia bautismal: se bendice el agua y se renuevan los compromisos y promesas bautismales, en el caso de que los haya, se realiza el bautismo de los catecúmenos. 

 

En la Vigilia Pascual el color litúrgico que se emplea es el blanco, por ser solemnidad. 

Puedes descargar aquí la guía para realizar el rezo en familia de este día:

Domingo de Resurrección, el inicio de la Pascua

El término Pascua proviene del latín páscae, que significa “paso” o “salto”. 

 

Para los judíos, la Pascua conmemora la salida del pueblo hebreo de Egipto, relatada en el Éxodo y siempre coincide con los últimos días de los meses de marzo y abril, cuando comenzaba la estación de la primavera.

 

Para nosotros, católicos, la Pascua celebra la resurrección de Jesús, Él es el nuevo cordero que se sacrifica y nos libera del pecado, de la muerte. Por eso, nuestra Pascua es el paso de la muerte a la vida, un día lleno de júbilo y gozo porque Cristo nos da la oportunidad de salvarnos. 


Con esta fiesta termina la Semana Santa y comienza el tiempo pascual, que dura 50 días y finaliza el Domingo de Pentecostés. El color litúrgico que se emplea durante todo este tiempo es el blanco, pues es una celebración primordial.

Algunos de los símbolos más representativos de la Pascua son: 

 

  • Cirio pascual: este cirio suele emplearse durante la celebración eucarística de la Vigilia pascual y simboliza a Cristo, luz del mundo, que resucita venciendo a las tinieblas. 

 

  • El agua bautismal: durante la Vigilia Pascual se realizan bautizos de catecúmenos (personas que se instruyeron para recibir el sacramento). El agua simboliza vida y purificación. 

 

  • Conejo y huevo de Pascua: en algunos países se representa la Pascua con un conejo, el cual es símbolo de fertilidad, pues a principios de la primavera suelen aparecer los animales con sus crías. Así mismo, suelen regalarse huevos (de chocolate o dulce), que simbolizan el inicio de una nueva vida. 

 

Para culminar nuestro camino hacia la Pascua, los invitamos a descargar aquí el rezo en familia para este día y juntos renacer a una vida nueva: