3 de diciembre: san Francisco Javier, patrono de las Misiones

El 3 de diciembre la Iglesia Católica conmemora al misionero jesuita san Francisco Javier, patrono de las misiones.

¿Quién fue san Francisco Javier?

Su nombre era Francisco de Jasso, nació en Navarra, España, el 7 de abril de 1506, fue el hijo menor de Juan de Jasso y Atondo, presidente del Real Consejo de Navarra, y de María de Azpilicueta y Aznárez, titular del señorío de Javier, su familia era próspera campesina y su padre había obtenido un doctorado en derecho en la Universidad de Bolonia. 

Tras la muerte de su padre en 1515 y la demolición de las torres y murallas del castillo de Javier por orden del Cardenal Cisneros como consecuencia del apoyo prestado por sus hermanos Juan y Miguel a la sublevación en favor del rey navarro destronado, Francisco Javier se orientó hacia la carrera eclesiástica y el cultivo de las humanidades, que estudió en Leyre y Pamplona.

En 1525 se trasladó a París para completar su formación; ingresó como interno en el Colegio de Santa Bárbara, donde trabó amistad con Pedro Fabro e Ignacio de Loyola. 

En 1530 se graduó como Maestro en Artes y pasó a ejercer la enseñanza de la Filosofía con el cargo de catedrático regente en el Colegio Dormans-Beauvais, a la vez que cursaba estudios de Teología. 

 

¿Por qué es patrono de las misiones?

Su relación con Ignacio de Loyola, así como su desagrado por el ambiente universitario y la impresión que le causó la muerte de su madre y de su hermana, determinaron a Francisco Javier, quien junto con Ignacio de Loyola y otros cinco compañeros, hizo votos de castidad y pobreza, de vida consagrada al apostolado y de peregrinar a Tierra Santa o ponerse a disposición del Papa en la capilla parisina de Montmartre, el 15 de agosto de 1534.

En 1537 se trasladó a Venecia, donde se reunió con sus compañeros para viajar a Roma y obtener la bendición papal antes de iniciar su peregrinación; sin embargo, fue ordenado sacerdote el 24 de junio de ese año y se dedicó a la predicación en Bolonia hasta su marcha a Roma, donde junto con sus compañeros se entrevistaron con Paulo III y abandonaron sus propósitos de peregrinación.

Durante su estancia en Roma gestionaron la fundación de una nueva orden religiosa, la Compañía de Jesús, a la que el Papa concedió su aprobación en septiembre de 1539.

Ese año, Ignacio de Loyola tuvo noticia de que Juan III de Portugal solicitaba misioneros que marchasen a predicar el cristianismo en sus posesiones en las Indias orientales y encomendó esta tarea a Francisco Javier, quien, en marzo de 1540, partió a la corte portuguesa para organizar la expedición, con el título de legado pontificio para todas las tierras situadas al este del cabo de Buena Esperanza.

Iniciado el viaje en abril de 1541, arribó a la capital de las posesiones portuguesas, llamada Goa, en la India, trece meses después. 

Ejerció en esta ciudad una activa labor evangelizadora, especialmente a partir de la fundación del Colegio-Seminario de Santa Fe para sacerdotes nativos, y de dedicación a los enfermos y presos. 

En septiembre de 1542 organizó una expedición misionera a la costa de Pesquería, en el sureste de la India, para predicar la doctrina cristiana entre los poblados parabas; estableció una comunidad cristiana y la dotó de un catecismo en lengua indígena. 

Después, inició la evangelización de Travancor y Ceilán (1544), Madras y Malaca (1545) y las Islas Molucas (1546-1547). Francisco Javier administró el bautismo a miles de nativos, superó la oposición de los brahmanes y estableció una asidua correspondencia con los miembros de la Compañía de Jesús en Roma, cuyas noticias dieron origen a numerosas vocaciones misioneras entre sus compañeros.

Tras una nueva estancia en la India y en Malaca, marchó a evangelizar a Japón, a donde llegó en 1549; predicó durante dos años en Kagoshima, Hirado, Yamaguchi y Bungo, estableciendo favorables contactos para su labor con los daymios o gobernadores feudales japoneses, aunque la oposición de los monjes budistas dificultó enormemente su actividad. 

Ante las escasas conversiones logradas en Japón, se persuadió de que para obtener éxito en su empresa era necesario evangelizar previamente China, puesto que consideraba que los japoneses habían asimilado la cultura de este imperio y que, por tanto, el ejemplo de la cristianización en China ejercería una influencia decisiva sobre Japón.

En 1551 regresó a las comunidades misioneras de la India, donde inició los trámites necesarios para organizar su pretendido viaje a China, dificultados por la prohibición existente en este imperio sobre la entrada de extranjeros en su territorio. 

Tras su nombramiento como provincial de la India partió rumbo a China con una embajada portuguesa en abril de 1552, pero tuvo que detenerse en Malaca, donde permaneció dos meses intentando vencer la resistencia que el gobernador opuso al proyecto.

Finalmente reemprendió el viaje hasta llegar a la isla de Sancián, donde le sobrevino la muerte, el 3 de diciembre de 1552, cuando contaba 46 años de edad, antes de que llegara el junco chino que debía transportarlo a Cantón. Sus restos fueron trasladados a Goa, estado de la India, en 1554, donde su culto se extendió rápidamente. 

San Francisco Javier desarrolló un método para los misioneros jesuitas. Su éxito también fue un estímulo para cientos de misioneros en todo el mundo.

 

¿Cuándo fue proclamado santo?

A comienzos del siglo XVII se inició el proceso de su beatificación, proclamada por Paulo V el 25 de octubre de 1619.

En 1621 fue nombrado patrón de Navarra en 1621 y el 12 de marzo del año siguiente fue canonizado por Gregorio XV, juntamente con Santa Teresa de Jesús y San Ignacio de Loyola. 

El Papa Pío X lo declaró patrono de la Sagrada Congregación de Propaganda Fide en 1904, y el Papa Pío XI lo proclamó patrón de todas las misiones en 1927. 

A partir de entonces, celebramos a san Francisco Javier cada 3 de diciembre, a él encomendamos nuestras labores misioneras y pedimos su intercesión para que Dios guíe y bendiga a todos nuestros hermanos misioneros, con esta oración:

 

Oración misionera a San Francisco Javier

Oh Jesús,

autor y consumador de nuestra fe,

que has querido que el amor mutuo

sea la característica distintiva de tus discípulos,

te pedimos especialmente

por nuestros queridos hermanos

que en lejanas tierras se afanan

por la dilatación de tu Reino.

Fecunda con tu gracia sus trabajos,

consuélalos en las tribulaciones,

defiéndelos de todo peligro

y hazlos cada vez más dignos de sacrificarse 

por la gloria de tu Nombre.

Y a nosotros,

por intercesión de san Francisco Javier,

concédenos la suerte de participar un día

en sus fatigas y en sus méritos

para gozar también nosotros de tu felicidad. 

Amén

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