34 años de presencia misionera en Brasil

El 26 de abril de 1988 llegó el primer grupo de Misioneros de Guadalupe a Brasil, por ello, celebramos 34 años de evangelización y servicio en las comunidades brasileñas.

En los años 80, Brasil estaba celebrando la proclamación de su nueva Constitucional Política después de haber vivido una experiencia violenta y dolorosa (prisión, tortura, muerte y exilio) causada por la dictadura militar (1964-1985), el pueblo brasileño comenzaba entonces un tiempo fértil que fortaleció las organizaciones populares, los partidos políticos, los sindicatos, entre otros movimientos que surgieron en un ambiente eclesial y de inspiración cristiana a favor de la vida. Era un pueblo que venía de la tribulación pero se encaminaba hacia la construcción de otro mundo posible mucho más justo y fraterno.

Es en este momento cuando se da el inicio de nuestra presencia en este país, cuando la sociedad misionera de Scarborough, Canadá, invitó a los Misioneros Xaverianos de Yarumal, Colombia, y a los Misioneros de Guadalupe a realizar un trabajo en conjunto en la Prelatura de Itacoatiara, dentro del estado de Amazonas.

Así, el 26 de abril de 1988 llegó el primer grupo de Misioneros de Guadalupe para evangelizar al pueblo brasileño, conformado por los PP. Antonio Hernández Rodríguez, Gerardo López Vela y Raúl Nava Trujillo, quienes llegaron a prestar su servicio en tres parroquias: Nossa Senhora do Rosario, en Itacoatiara; Nossa Señora de Conceicao, en Silves, y Cristo Ressuscitado, en  Urucurituba.

 

Respecto de su llegada, el P. Antonio Hernández Rodríguez, MG, nos ha comentado:

“Al tomar en cuenta la expresión: ‘Evangelizar evangelizándome’, caigo en la cuenta de que así aconteció conmigo. Cuando llegue a Itacoatiara vi una Iglesia sencilla. Me causó admiración que concedieran un campo de acción mayúsculo a los seglares…

La región del Amazonas brasileño es considerada Misión ad gentes por la Conferencia Nacional de los Obispos de Brasil (CNBB). Tiene muchas necesidades que los pocos sacerdotes y religiosos –buena parte de ellos extranjeros– no alcanzan a cubrir, como la  primera evangelización y la catequesis. La Iglesia local apoya insuficientemente esta área.

La comunicación y el transporte en esta región se realizan en barco, lancha y motocicleta, medios que son insuficientes para las demandas diarias. Una de las principales adversidades en esta región son las inundaciones, pues provocan que las personas de las comunidades ribereñas migren por meses a las ciudades”.

Así mismo, el P. Raúl Nava Trujillo, MG, nos ha compartido cómo fue su llegada a tierras brasileñas:

“La Eucaristía, debido a la falta de sacerdotes, solamente se celebraba 3 o 4 veces al año en cada una de las Comunidades. ¿Habría otra manera de un sacerdote poder atender 41 pueblos situados a lo largo de 180 kms del Río Amazonas yendo en canoa?…

Atreverse a bajar del barco y remar al ritmo de la canoa ciertamente es peligroso. Sin embargo, asumir el Plan de Dios y la causa de Su Pueblo empobrecido es una de las exigencias del discípulo misionero de Jesús. El proceso de transformación del mundo va a pasos lentos en un mundo muchas veces adverso al Plan de Dios, pero es Dios el protagonista y nosotros apenas sus colaboradores”.

A pesar de las múltiples dificultades, que requieren apoyo moral, espiritual y material, desde entonces, Misioneros de Guadalupe ha atendido parroquias brasileñas de la Prelatura de Itacoatiara llenas de vida, sentadas en las riberas del río, donde se encuentran comunidades mestizas, alegres, sencillas, con gran religiosidad y que ansían más sacerdotes.

Actualmente, dando respuesta a las recomendaciones de nuestro XI Capítulo General y atendiendo al llamado de ser Iglesia en salida, los Misioneros de Guadalupe hemos decidido fusionar las Misiones de Perú y Brasil,  para ser una sola, la nueva Misión de la Amazonía. 

Celebramos y damos gracias a Dios por estos 34 años de servicio a la Iglesia brasileña, oramos especialmente por todos los sacerdotes misioneros, sacerdotes asociados y laicos para que Dios premie y bendiga sus esfuerzos en esta labor evangelizadora, en la que enfrentando los desafíos de la región han llevado la Palabra de Dios hasta donde más se necesita; así mismo, agradecemos a nuestros Padrinos y Madrinas, quienes con sus oraciones y generosidad hicieron posible nuestra colaboración para seguir acrecentando el pueblo de Dios en Brasil. 

Continuaremos apoyando a la Iglesia brasileña, ahora incursionando en la Diócesis de Alto Solimões, en Brasil, y el Vicariato Apostólico de San José del Amazonas, en Perú, dirigiéndonos a las comunidades indígenas autóctonas como los ticuna, huitoto y shipibo-konibo, encomendamos a Dios y a Santa María de Guadalupe esta labor, sostenido con las oraciones y generosidad de nuestros bienhechores. 

Recuerde que con sus oraciones y donativos puede seguir contribuyendo a las Misiones, puede donar dando clic en: https://misionerosdeguadalupe.org/donacion/ o contáctenos en nuestra Línea Misionera (sin costo): 800 00 58 100

 

 

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