Cápsulas de fe: tiempos litúrgicos

Los tiempos litúrgicos organizan las celebraciones católicas a lo largo del año, distribuye las festividades y ciclos.
  • ¿Qué es la liturgia?

 

La liturgia es la manera de celebrar nuestra fe a través de acciones de culto en las que manifestamos nuestra adoración a Jesucristo, presente con nosotros en la Iglesia. Al vivir la liturgia, nos enriquecemos de los dones que proceden de la acción redentora de Dios. 

 

  • ¿Qué es el año litúrgico?

 

A lo largo del año tenemos diferentes celebraciones, para organizarlas existe lo que conocemos como el año litúrgico, un periodo cíclico anual durante el cual celebramos la historia de la salvación que nos trajo Cristo; este calendario se distribuye en festividades y ciclos: Adviento, Navidad, Cuaresma, Pascua y Tiempo Ordinario.

 

A diferencia de un año regular, el año litúrgico comienza por el Adviento (4 semanas antes de la Navidad) y culmina con la celebración de Cristo Rey del Universo. 

 

Por lo general, tanto en oriente como en occidente, las fechas de muchas celebraciones varían de año en año, en línea con la modificación de la fecha de la Pascua (que es considerada la celebración central de nuestra cristiandad), a la cual se asocia buena parte de las celebraciones móviles. 

 

Por ello, el año litúrgico no se trata de celebrar fechas exactas, sino simplemente una sacralización del curso anual de las estaciones del año y una composición cíclica para que en un periodo de tiempo pueda englobarse la historia de salvación.

 

  • ¿Cuáles son los tiempos litúrgicos?

 

En la liturgia de la Iglesia católica estamos llenos de simbolismos, por tanto, cada uno de los tiempos litúrgicos se caracteriza por textos, oraciones, tipos de cantos y también por la ornamentación de los templos y los colores de las vestimentas litúrgicas.

 

Los tiempos litúrgicos son: 

 

Adviento

Es un período aproximado de cuatro semanas antes de la Navidad, en el que nos preparamos para celebrar la venida de Jesús. Es un tiempo alegre de espera de la llegada del Señor. Las fechas del Adviento se fijan en torno a la Navidad. Siempre cuenta con cuatro domingos, aunque las semanas no sean completas. 

 

 

Navidad

Pasadas las cuatro semanas de Adviento, celebramos el Tiempo de Navidad, a partir de la solemnidad del 25 de diciembre. Este tiempo se extiende desde la Natividad de Nuestro Señor Jesucristo hasta el domingo después de la Epifanía.

 

Durante estos días, conmemoramos con mucha alegría la venida del Emmanuel (Dios con nosotros), que sigue actuante.

 

Tras el tiempo de Navidad, sigue un periodo de Tiempo Ordinario.

 

Cuaresma

La Cuaresma comprende cuarenta días de preparación para la Pascua de Resurrección; comienza el Miércoles de Ceniza y termina con la misa de la Cena del Señor en las primeras horas de la tarde del Jueves Santo.

 

La Cuaresma nos recuerda nuestra situación de pecado y la necesidad de conversión. Por eso estamos invitados a practicar la oración y el ayuno. Simbólicamente también recuerda los cuarenta días que Jesús vivió en el desierto y su lucha contra las tentaciones.

 

La Cuaresma comprende seis domingos y se usan ornamentos morados, a excepción del Domingo de Ramos, donde se emplea el rojo.

 

Pascua

En este tiempo se conmemora la Resurrección del Señor, su paso de la muerte a la vida (de ahí proviene la palabra Pascua, que significa “pasar”). Comienza estrictamente con la fiesta de la Pascua de Resurrección. La elección de la fecha de Pascua tiene como origen la consecución de las estaciones y de las fases de la luna: así, se celebra en el rito romano el domingo posterior a la primera luna llena de primavera. Siempre se celebra en domingo, por lo que puede tener lugar entre el 22 de marzo y el 25 de abril.

 

Pentecostés

La solemnidad de Pentecostés (que significa, cincuenta días) cierra el tiempo pascual. Celebra la venida del Espíritu Santo sobre los Apóstoles. En el Antiguo Testamento era la fiesta de la cosecha. Según san Lucas, en los Hechos de los Apóstoles, es el día en que nace la Iglesia. Se celebra cincuenta días después del domingo de resurrección (diez días después de la Ascensión), al octavo domingo de Pascua, con vestiduras rojas.

 

Tiempo ordinario o durante el año

El llamado “tiempo ordinario” integra los días en los que no se celebran acontecimientos centrales de la vida de Cristo. Ocupa la mayor parte del año, en dos periodos separados entre sí. El primero inicia tras el tiempo de Navidad y termina antes del Miércoles de Ceniza; el segundo comienza después del tiempo de Pascua y llega hasta el sábado antes del primer domingo de Adviento. Abarca 33 o 34 semanas, según el año. Durante este tiempo se usan vestiduras de color verde, menos en las celebraciones (memorias, fiestas, solemnidades) que exigen otros colores.

 

El año litúrgico finaliza con la celebración de la solemnidad de Cristo Rey, en la que se emplea el color blanco, esta solemnidad tiene un sentido de esperanza en la vida eterna.

 

  • ¿Cuáles son los colores que se emplean en los tiempos litúrgicos?

 

Como vimos, los colores están ligados al tiempo litúrgico o celebración, como sigue:

 

  • Blanco: se usa siempre en las solemnidades, es decir, toda celebración principal. Es también el color de la Pascua, del Jueves Santo, y de toda celebración solemne, excepto las que van de rojo.
  • Rojo: es el color a la vez del martirio, se usa tanto para las celebraciones de mártires, como para la muerte de Jesús (tanto en Domingo de Ramos como en Viernes Santo), así como en Pentecostés (la venida del Espíritu Santo).
  • Morado: es el color penitencial por excelencia, se utiliza en Cuaresma, Adviento y en las misas funerales.
  • Verde: es el color del tiempo ordinario, marcado por la esperanza. Aunque todos los domingos son solemnidades, los del Tiempo Ordinario van en verde para marcar cierta diferencia con la alegría de los domingos pascuales.

 

 

  • ¿Cuál es la diferencia entre fiestas, solemnidades y memorias?

 

En la Iglesia católica comúnmente llamamos “fiesta” a toda celebración litúrgica, sin embargo, existe una jerarquía o para diferenciarlas, la estructura básica de esta jerarquía se compone así:

 

  • Fiestas: en ellas se honra algún misterio o título de Jesús, de Nuestra Señora y de santos especialmente relevantes, como los apóstoles, los evangelistas y otros de gran importancia histórica, como san Lorenzo. La fiesta acostumbra a tener oraciones propias y a diferencia de otras fiestas, las dedicadas a Jesús (como la Transfiguración) se celebran también cuando caen en domingo.
  • Solemnidades: son las celebraciones de grado más alto, reservadas a los misterios más importantes de nuestra fe: por ejemplo, Pascua, Pentecostés y la Inmaculada Concepción, los principales títulos de Jesús, como Cristo Rey o Corpus Christi, además de celebraciones que honran a algunos santos de especial importancia, como sucede en las solemnidades de los santos Pedro y Pablo, y la del nacimiento de san Juan Bautista. 

Las solemnidades que caen en domingo se celebran durante el tiempo ordinario y el tiempo de Navidad, pero acostumbran a ser trasladadas al lunes cuando caen en un domingo de Adviento, de Cuaresma, de Semana Santa y del tiempo pascual. Las solemnidades siempre empiezan en las “vísperas”, es decir, la tarde del día anterior y a veces tienen “vigilia”, o sea, misa propia el día anterior; y en ciertas ocasiones tienen “octava” lo que significa que la celebración se prolonga durante toda la semana que sigue, como sucede en Pascua y en Navidad.

En las solemnidades, así como en los domingos, la celebración eucarística tiene tres lecturas, la oración de los fieles, el Credo y Gloria (incluso cuando la solemnidad cae en Adviento o en Cuaresma).

Las solemnidades también tienen oraciones propias exclusivas: antífona de entrada, oración inicial, oración sobre las ofrendas, antífona de comunión y oración después de la comunión. En la mayoría de los casos, también hay un prefacio especial.

  • Memorias: son celebraciones discretas, generalmente la celebración de un santo, pero podría también celebrar algún aspecto de Jesús o de María. Es el caso de la memoria libre del santo nombre de Jesús y de la memoria obligatoria del Inmaculado Corazón de María. Toda memoria tiene al menos una oración propia de apertura, pero muy pocos textos de la liturgia hacen relación al tema de la celebración, no interrumpen el curso de la lectura bíblica que se venga haciendo.


Existe un caso especial, el día de difuntos, celebrado el 2 de noviembre, que tiene prioridad sobre el domingo a pesar de no ser una solemnidad.

 

Así mismo, existen también variaciones geográficas, hay casos en los que una determinada celebración tiene una clasificación diferente según la región, ya que algunos santos son más venerados en un lugar que en otros.

 

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