Dios no se cansa de perdonar: Papa Francisco

Este 10 de abril dio inicio la Semana Santa con la celebración del Domingo de Ramos, en la que el Papa nos invitó a caminar juntos hacia la Pascua, reflexionando en nuestros pecados con la certeza de que Dios siempre nos perdona.

Este 10 de abril, desde la Plaza de San Pedro, en Roma, el Papa Francisco celebró la misa del Domingo de Ramos y de la Pasión del Señor, ante la presencia de fieles y peregrinos. 

Al realizar su reflexión sobre el Evangelio (Lc 22, 14–23, 56), el Santo Padre nos invitó a pensar en las palabras de quienes quieren crucificar a Jesús: “sálvate a ti mismo”,  en esa mentalidad del “yo” por encima de todos,  en fijarse sólo en los propios intereses y no en los de los demás y recordar cómo Jesús, estando en la cruz, no pide nada para sí, sino que apela, más bien, a la misericordia divina para los demás “Padre, perdónalos”.

Con nuestras malas acciones, señaló el Papa, también nosotros causamos dolor a Cristo, quien tiene para nosotros un solo deseo, que el Padre nos perdone:

“El perdón brota de sus llagas, de esas heridas dolorosas que le provocan nuestros clavos. Contemplemos a Jesús en la cruz y pensemos que nunca hemos recibido palabras más bondadosas: Padre, perdónalos. Contemplemos a Jesús en la cruz y veamos que nunca hemos recibido una mirada más tierna y compasiva. Contemplemos a Jesús en la cruz y comprendamos que nunca hemos recibido un abrazo más amoroso. Contemplemos al Crucificado y digamos: ‘Gracias, Jesús, me amas y me perdonas siempre, aun cuando a mí me cuesta amarme y perdonarme’”.

El Papa también señaló que en el momento más duro, Jesús hace vivo el mandamiento más difícil: el amor por los enemigos, e invitó a pensar en aquellos que nos han ofendido o desilusionado y nos exhortó a romper el círculo vicioso del mal y de las quejas como nos enseña Jesús, es decir, dejar de lado el rencor y brindar el perdón, actuar como Él ha actuado con nosotros ante la ofensa. 

Así mismo, destacó una de las palabras o frases de Jesús: “Padre, perdónales, porque no saben lo que hacen”,  destacando que Dios no se cansa de perdonar y debemos entenderlo con la mente y el corazón, pues somos nosotros quienes nos cansamos de pedir perdón: 

“Hermanos y hermanas, no nos cansemos del perdón de Dios, ni nosotros sacerdotes de administrarlo, ni cada cristiano de recibirlo y testimoniarlo. No nos cansemos del perdón de Dios”. 

Finalmente, dijo, la ignorancia del corazón que tenemos los pecadores, el “no saber”, es el argumento que Jesús emplea, como nuestro abogado, con Dios, para implorar el perdón, como es el caso de la “locura de la guerra”, donde se vuelve a crucificar a Cristo en las madres que lloran la muerte de sus esposos e hijos, así como en los miles de refugiados, ancianos abandonados y jóvenes enviados a matar a sus hermanos. 

Pero con Cristo, señaló, siempre hay un lugar para cada uno, por eso en esta Semana Santa, nos invita a reflexionar, seguir unidos en oración, a cambiar de fondo nuestro ser, desde el corazón, y acoger la certeza de que Dios puede perdonarlo todo:

“Con Dios siempre se puede volver a vivir. Ánimo, caminemos hacia la Pascua con su perdón. Porque Cristo intercede continuamente ante el Padre por nosotros (cf. Hb 7,25) y, mirando nuestro mundo violento, nuestro mundo herido, no se cansa nunca de repetir ―y nosotros lo hacemos ahora con el corazón, en silencio―, de repetir: Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen”.

Después de la celebración de la misa, el Papa Francisco nuevamente pidió por el cese de la guerra en Ucrania y propuso una tregua para lograr la paz a través de la negociación, encomendando esta intención a la Virgen María.

 

 

 

 

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