¡Feliz Navidad!: Jesús viene a nacer en nuestros corazones

El 24 de diciembre comienza el tiempo de Navidad, tiempo de alegría y gozo en el que recordamos que Dios se hizo hombre y habitó entre nosotros.

La Navidad es un tiempo de celebración del nacimiento de Jesús, que abarca desde la Nochebuena del 24 de diciembre hasta la fiesta del Bautismo del Señor. Con la solemnidad de la Navidad (el 25 de diciembre), la Iglesia celebra que Dios se hizo hombre y habitó entre nosotros.

Después de habernos preparado durante 4 semanas previas en el tiempo de Adviento, estamos listos para que Jesús nazca en nuestros corazones, por lo que con gozo y alegría nos disponemos a vivir esta Navidad en familia. 

 

¿Cómo surgió la celebración de la Navidad?

En el siglo II de nuestra era (100 años después del nacimiento de Cristo), los cristianos sólo conmemoraban la Pascua de Resurrección, ya que se desconocía cuándo pudo haber acontecido el nacimiento de Jesús.

Durante los siglos siguientes, al comenzar a aflorar el deseo de celebrar el natalicio de Jesús de una forma clara y diferenciada, algunos teólogos, basándose en los textos de los Evangelios, propusieron datarlo en fechas como el 6 y 10 de enero, el 25 de marzo, el 15 y 20 de abril, el 20 y 25 de mayo y algunas otras. La Iglesia armenia fijó el nacimiento de Cristo el 6 de enero, mientras otras iglesias orientales (egipcios, griegos y etíopes) propusieron fijar el natalicio el 8 de enero.

Finalmente, en el Concilio de Nicea (año 325) se declara oficialmente que Jesús es una divinidad, ya que el Padre y el Hijo son el mismo, por lo que se decidió fijar su natalicio durante el solsticio de invierno (en el hemisferio norte) o sea, el 25 de diciembre, fecha en que se festejaba el nacimiento de variadas deidades romanas y germanas. 

De hecho, un antiguo documento del año 354, el Cronógrafo, confirma la existencia en Roma de la fiesta que corresponde a la celebración pagana del solsticio de invierno Natalis solis invicti, el nacimiento del nuevo sol, el 25 de diciembre, que, después de la noche más larga del año, readquiría nuevo vigor. 

Al celebrar en este día el nacimiento de quien es el verdadero sol, la luz del mundo, se quiso dar un significado totalmente nuevo a una tradición pagana.

En un principio la Navidad tuvo un carácter humilde y campesino, pero a partir del siglo VIII comenzó a celebrarse con la iluminación y decoración de los templos, los cantos, lecturas y escenas piadosas que dieron lugar a representaciones al aire libre del nacimiento en portal de Belén, el famoso pesebre.

 

¿Qué se acostumbra en Navidad?

Es costumbre que se celebren varias misas en Navidad, con distinto contenido según su horario. La noche anterior (Nochebuena) tiene lugar la famosa Misa de Gallo o Misa de Medianoche. En algunos lugares se celebra también una Misa de la Aurora al amanecer del 25 de diciembre. Y la Misa de Mediodía, después de la cual es costumbre que el Papa envíe un mensaje de Navidad a todos los fieles del mundo, conocido como Urbi et Orbi (a la Ciudad de Roma y al Mundo).

Además, en México se concluyen las novenas o el novenario de posadas, el 24 de diciembre, antes de la cena navideña, la familia se reúne para realizar el rezo de esta última posada y el tradicional arrullo al niño Dios  que después se coloca en el pesebre. 

 

Para hacer oración en familia esta Navidad

 

Lector 1: Querido Padre, Dios del cielo y de la tierra: en esta noche santa te queremos dar gracias por tanto amor. Gracias por nuestra familia y por nuestro hogar. Gracias por las personas que trabajan con nosotros.

Bendícenos en este día tan especial en el que esperamos el nacimiento de tu Hijo. Ayúdanos a preparar nuestros corazones para recibir al Niño Jesús con amor, con alegría y esperanza. Estamos aquí reunidos para adorarlo y darle gracias por venir a nuestro mundo a llenar nuestras vidas.

Hoy al contemplar el pesebre recordamos especialmente a las familias que no tienen techo, alimento y comodidad. Te pedimos por ellas para que la Virgen y San José les ayuden a encontrar un cálido hogar.

 

Lector 2: Padre bueno, te pedimos que el Niño Jesús nazca también en nuestros corazones para que podamos regalarle a otros el amor que Tu nos muestras día a día. Ayúdanos a reflejar con nuestra vida tu abundante misericordia. Que junto con tus ángeles y arcángeles vivamos siempre alabándote y glorificándote.

(En este momento, alguien de la familia pone al Niño Jesús en el pesebre o si ya está se coloca un pequeño cirio o velita delante de Él)

 

Lector 3: Santísima Virgen María, gracias por aceptar ser la Madre de Jesús y Madre nuestra, gracias por tu amor y protección. Sabemos que día con día intercedes por nosotros y por nuestras intenciones, gracias Madre.

Querido San José, gracias por ser padre y protector del Niño Jesús, te pedimos que ruegues a Dios por nosotros para que seamos una familia unida en el amor y podamos ser ejemplo de paz y reconciliación para los demás. Amén.

 

Rezar juntos: Padre Nuestro, Ave María y Gloria.

 

En Misioneros de Guadalupe queremos desearles que Jesús renueve y habite en sus corazones, y que su luz brille y perdure con infinito amor, paz y unidad en sus hogares.

¡Feliz Navidad!

 

 

 

Cantera 29, Col Tlalpan, Tlalpan, C.P. 14000, Ciudad de México

800 00 58 100

privacidad@misionerosdeguadalupe.org