¡Jesús es nuestra luz!: la presentación del Señor y la Candelaria

Este 2 de febrero celebramos la presentación del Señor, así como a la Virgen de la Candelaria, ¡recordemos que Jesús es la luz del mundo!

Cada 2 de febrero la Iglesia celebra la presentación del Señor y la purificación ritual de la Virgen María después del parto, fiesta que coincide también con la Virgen de la Candelaria.  

 

En esta fiesta recordamos el momento que narra el Evangelio (Lc 2, 22-40): 

“Transcurrido el tiempo de la purificación de María, según la ley de Moisés, llevaron al niño a Jerusalén para presentarlo en el templo, de acuerdo con lo escrito en la ley; todo primogénito varón será consagrado al Señor, y también para ofrecer, un par de tórtolas o dos pichones”.

 

A esta fiesta se le conoce también con diversos nombres, como la purificación de María, la fiesta de la Luz, la fiesta de las Candelas o de la Candelaria, los cuales expresan su significado: Cristo, luz del mundo, presentado por su Madre en el Templo, viene a iluminarnos.

 

¿Cómo surge la devoción de la Candelaria?

Inicialmente la fiesta de la Candelaria, de las Candelas o de la Luz, tuvo su origen en el Oriente y se le conocía como la fiesta del “Encuentro”, posteriormente se extendió al Occidente, llegando a celebrarse en Roma en el siglo VI con un carácter penitencial. 

En Jerusalén se celebraba con una procesión en la que se llevaban velas encendidas hasta la Basílica de la Resurrección (Santo Sepulcro), la cual había sido mandada construir por órdenes del Emperador Constantino.

Según otros investigadores, esta fiesta tuvo su origen en la antigua Roma, donde la procesión de las candelas formaba parte de la fiesta de las “Lupercales”.

Siglos después, entre los años 1392 o 1400, fue encontrada a la orilla del mar una imagen de la Virgen María que representaba esta advocación, por dos pastores guanches de la isla canaria de Tenerife. Estos pastores, al llegar a la boca de un barranco, vieron que el ganado no avanzaba, uno de ellos se adelantó para ver lo que pasaba y vio en lo alto una pequeña imagen de madera de una mujer, como de un metro de alto, la cual portaba una vela en la mano izquierda y cargaba a un niño en el brazo derecho, mientras que el pequeño llevaba en sus manos un pajarito de oro.

Tras el hallazgo de esta imagen de la Virgen en Canarias y su identificación iconográfica con el acontecimiento bíblico de la presentación del Niño Jesús y la purificación de María, la fiesta empezó a celebrarse con un carácter mariano en 1497, celebrándose en las Islas Canarias la primera Fiesta de las Candelas (ya con la advocación de la Virgen María de la Candelaria), coincidiendo con la fiesta de la purificación, el 2 de febrero.

Más adelante, esta devoción se extendió y llegó también a América, festejándose en países como Costa Rica, Cuba, Ecuador, El Salvador, Estados Unidos, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Panamá, Puerto Rico, Uruguay, Venezuela, Perú (donde esta fiesta está declarada por la UNESCO como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad) y, por supuesto, en México, entre otros. 

 

La Candelaria en México

En nuestro país, en esta fiesta de la Candelaria se acostumbra que, quien obtuvo el niño Dios oculto en la rosca de reyes, ofrezca a todos tamales y atole, una tradición con raíces prehispánicas, ya que  

Esta festividad es grandemente celebrada en la Ciudad de México, siendo costumbre vestir al Niño Dios que se colocó en el pesebre en Nochebuena, el cual es levantado por la madrina que lo acostó y es vestido para llevarlo a la Iglesia junto con flores y velas, a fin de ser presentado y bendecido.

 

¿Cómo vestir al niño adecuadamente?

Recordemos que se viste al Niño en conmemoración del momento en que san José y la Virgen María, 40 días después del nacimiento del Niño Jesús, fueron al Templo de Jerusalén para presentarlo con la ofrenda de dos pichones o palomas. 

Por esto es que llevamos al Niño Dios a la iglesia, con mucho cariño y devoción, para que sea bendecido, sin embargo, se ha difundido la idea de que hay que cambiarle la ropa anualmente, sí puede hacerse, sin embargo, no es forzoso, basta con que la imagen esté vestida y limpia.

Cabe recordar que esta imagen representa a Jesús, por tanto, no debe ser tratada como juguete o muñeco que puede vestirse de cualquier modo, un error común es vestirlo de ángel o santo, pues debemos respetar la dignidad de Dios.

Lo mejor es vestirlo con una túnica sencilla, de preferencia blanca o algún otro color como el dorado.   

 

Oración por la presentación del Señor

Dios todopoderoso y eterno, 

suplicamos humildemente a tu majestad que, 

a través de la Fiesta de la Presentación del Señor, 

tu Hijo Unigénito que fue presentado 

en este día en el Templo, 

en su realidad humana, como la nuestra,

también nosotros, por tu gracia, 

nos presentemos ante ti con la mente purificada 

y como luz para iluminar al mundo. 

Que seamos lámparas de verdad 

y de esperanza en este mundo para así, 

en el momento de nuestro encuentro contigo, 

nos presentemos con todas las buenas acciones 

que hemos dado a los demás. 

Te lo pedimos por nuestro Señor Jesucristo, 

tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, 

un solo Dios, por los siglos de los siglos. 

Amén.

 

Oración a la Virgen de la Candelaria

Tú eres la primera portadora de Luz, que es Cristo; 

tú eres Nuestra Madre, tú nos reúnes junto 

a Cristo Salvador;

tú nos acompañas en la ciudad, el desierto, 

los valles, las minas y el mar. 

Tú eres nuestra estrella en el camino hacia el Padre;

tú nuestra huella para encontrar a Jesús. 

Virgen de la Candelaria, Virgen Madre de Dios, 

escucha nuestros ruegos, bendice nuestros hogares,

alcánzanos trabajo y salud; enséñanos a escuchar 

la Palabra de tu Hijo y a vivirla cada día, 

para que, dóciles al Espíritu Santo, sepamos 

construir una Nación de hermanos. 

Amén.

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