Misioneros de Guadalupe cumple 59 años en Corea

Se cumplen 59 años de actividad de los Misioneros de Guadalupe en Corea, fundada en 1962, esta Misión en Asia sigue dando abundantes frutos al Instituto.

Para el comienzo de la década de los años sesenta, Misioneros de Guadalupe ya había establecido la primera Misión en Japón, sin embargo, nuestro fundador, Monseñor Alonso Escalante Escalante, tenía el deseo de enviar más sacerdotes misioneros a tierras orientales. 

 

Entre las opciones de naciones posibles se encontraba Corea, que en esos momentos salía de un periodo de guerra, al respecto, Mons. Escalante señaló:

 

“Después de la guerra, los coreanos necesitan nuestra ayuda. La gente está recibiendo la fe cristiana rápidamente. Corea es un puente para la Gran China. Los coreanos podrían ser después muy activos misioneros.”

 

En el verano de 1961, Mons. Johh A. Tchoe Cheson, Obispo de Pusán, Corea, visitó el Seminario Mexicano de Misiones Extranjeras y manifestó su deseo de tener Misioneros de Guadalupe en su diócesis, por lo que escribió la petición formal en septiembre de ese mismo año, solicitando a los sacerdotes se hospedaran en su casa hasta que aprendieran el idioma y pudieran ser asignados a una parroquia. 

 

Mons. Escalante aceptó el ofrecimiento y en octubre de 1961 anunció la segunda Misión del Instituto: Corea, y nombró a los dos primeros sacerdotes misioneros, destinándolos a la Diócesis de Pusán, el P. José Álvarez Herrera, MG y el P. José Chávez Calderón, MG.

 

Su ceremonia de envío y despedida se realizó en la Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe el 5 de febrero de 1962, partiendo primero a Estados Unidos por unos meses. 

 

El 31 de agosto de 1962, el P. Álvarez, MG y el P. Chávez, MG, salieron de San Francisco, California, en el barco President Lincoln, con destino al puerto de Yokohama, Japón, donde arribaron el 11 de septiembre de 1962, posteriormente, tomaron el vuelo de Tokio a Seúl, coincidiendo con el Obispo Mons. George Carroll, administrador apostólico de Corea del Norte; sobre esta experiencia comentó el P. Chávez:

 

“Kimpo, el aeropuerto internacional de Seúl, era entonces un sitio desolador. A Monseñor Carroll lo esperaba un grupo de cristianos con ramos de flores. Tuvo el noble gesto de tornar la bienvenida a nosotros, y puso en nuestras manos las flores; les explicó a los cristianos quiénes éramos; nos sonrieron y saludaron con profundas inclinaciones de cabeza y nos tomaron la foto del archivo histórico. Pasados los trámites de inmigración, entramos a territorio nacional coreano. ¡Así comenzó, aquella tarde, un nuevo y largo sueño misionero!”

 

Finalmente, el 27 de noviembre de 1962 llegaron a Pusán y a partir del 1 de diciembre recibieron alojamiento en la clínica del Colegio de las Misioneras Franciscanas de María en Yang Yong Dong, y comenzaron sus estudios del idioma en la Universidad Yonsei de Seúl.

 

El 1 de septiembre de 1963 los padres Álvarez y Chávez se trasladan a Yosu, Arquidiócesis de Kwagyu para iniciar su trabajo misionero. 

 

El 25 de julio de 1963 Mons. Escalante nombró al segundo grupo de sacerdotes Misioneros de Guadalupe para la Misión de Corea: P. Rodolfo Navarro Guerra, P. Jesús M. Alba Jaime, P. Francisco Arriaga Méndez, P. Luis Sánchez Alba, MG y el P. José Luis Ortega Franco, MG.

 

Posteriormente, en 1964 fue enviado el tercer grupo de sacerdotes Misioneros de Guadalupe: P. Luis R. Peña Pérez y P. Esteban Ortega Pedraza; y en 1965 se envía otro grupo de padres Misioneros de Guadalupe: P. Pablo Álvarez Cornejo, P. Fidencio Contreras Galicia, P. José Guadalupe Chan Baquedano y el P. Agustín Luna Corona.  

 

En octubre de 1965 el P. José Chávez Calderón, MG, es nombrado párroco de la Iglesia de Santa Teresita del Niño Jesús en Suncheon, con lo que comienza oficialmente el compromiso de los Misioneros de Guadalupe en Corea.

 

El trabajo de los Misioneros de Guadalupe fue extendiéndose poco a poco en la región: el número de católicos se multiplicó, brotó un buen número de vocaciones sacerdotales y religiosas, y se construyeron nuevas parroquias. 

 

Actualmente, la presencia de Misioneros de Guadalupe en Corea continúa brindando abundantes frutos en tareas de evangelización, como en pastoral universitaria, pastoral de hospitales, pastoral de inmigrantes, promoción vocacional, entre otras.

 

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