Neno la Mungu (La Palabra de Dios) La importancia de la Palabra de Dios en la vida de la Misión y de todo cristiano

El P. Francisco Gerardo Hernández Ochoa, MG, nos comparte cómo se manifiesta la Palabra de Dios en la Misión de Kenia, especialmente entre las tribus swahili, maasai y kamba.

Autor: P. Francisco Gerardo Hernández Ochoa, MG

 

El primer Domingo de Pascua del presente año, en el grupo de la comunidad cristiana llamada Santa Mónica, la coordinadora de la capilla me preguntó: “Padre, ¿me puede vender una Biblia?” “Sí, claro”, le respondí y continué: “Pero, dime mamá María: ¿tú sabes leer?” “No”, me respondió con una sonrisa en el rostro y añadió: “Pero tengo hijos que saben leer y explicar la Palaba de Dios y ellos me ayudarán”. “Sí, es verdad”, respondí, “Seguramente lo harán y con tu testimonio, te ayudarán a conocerla cada día mejor. Sin embargo, espero que algún día, tú también puedas leerla y proclamarla con tus propias palabras, en medio de tu familia y comunidad”. La lectura de la Palabra de Dios es uno de los requisitos que las escuelas cristianas de Kenia tienen para todos los estudiantes que inician la educación secundaria; especialmente en el modelo educativo actual, les piden este requisito. Los alumnos que han sido aceptados para iniciar su educación media básica, han de incluir el texto de la Biblia como uno de los artículos necesarios e importantes en su ingreso al internado. Este ejemplo ha llamado mi atención, ya que como sabemos, en la vida de todo cristiano, la lectura de la Palabra de Dios y su meditación es de importancia significativa para alimentar nuestra fe y dar testimonio de la presencia de Jesucristo Resucitado en medio de nuestras comunidades.

 

En las celebraciones eucarísticas de los domingos de este tiempo estamos invitados a celebrar la presencia de Dios por medio de su Palabra, que de forma solemne portan los miembros de la liturgia, en medio de una danza tradicional: “¡Vayamos al encuentro del Señor, Aleluya! ¡Tu Palabra, Señor, nos da vida y esperanza. Aleluya!” Las danzas y cantos nos recuerdan que la oración tiene dimensiones especiales en la vida de las comunidades de la parroquia.

 

Cada domingo, la Palabra de Dios es proclamada en los tres idiomas más importantes para las personas pertenecientes a las tribus: swahili, maasai y kamba.

 

Las jóvenes estudiantes del internado de secundaria “Eselenkei Supat” (“Princesa Maasai”), asisten a la Eucaristía dos veces por semana; la primera de las celebraciones, durante los domingos, participan en la proclamación de la Palabra de Dios. De esta forma, se fortalece la fe de todos los cristianos, al vivir el anuncio del Evangelio en medio de ellos, que pertenecen a diferentes iglesias de nominación cristiana. Es así que un diálogo ecuménico e interreligioso permite compartir la fe y manifestar su alegría y esperanza en el Evangelio de Jesucristo.

 

 

No obstante, existen también situaciones en donde la proclamación de la Palabra de Dios, especialmente cuando las circunstancias del momento se tornan difíciles y poco favorables, se encuentra con obstáculos físicos. Un ejemplo se presenta cuando es necesario cruzar el gran río, ya sea caminando o en motocicleta.

 

Esta actividad no es muy recomendable en los días en los que el nivel del agua no nos lo permite. Ante esta situación, los agentes de pastoral y/o catequistas ayudan a compartir la Palabra de Dios con un empeño ejemplar. De esta forma, todo cristiano está bendecido por Dios para aceptar y proclamar su Palabra de Vida.

 

Aleluya, Aleluya. Jesucristo les dijo a sus discípulos: “Aquel que me ame y tome mi palabra, mi Padre lo amará y vendremos a él. Aleluya” (Jn 14, 23). Con estas palabras, queremos proclamar la gracia de Dios entre nosotros, nuestras familias y todos aquellos de buena voluntad.

 

La Palabra de Dios es vida y salvación para todos los hombres. Pedimos a Dios que nos ilumine con su Palabra, que nos fortalezca con su gracia, para que, en este tiempo sinodal, podamos caminar juntos, compartiendo su bendición.

 

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