Recorrido histórico de los Misioneros Laicos Asociados (MLA)

Este 2022, los MLA cumplieron 40 años de colaborar en la misión ad gentes con MG. El P. Rodolfo Loza, MG, nos comparte cómo fue el surgimiento de esta colaboración laical y sobre su panorama actual.

Autores: P. Rodolfo Loza Hernández, MG

 

Los Misioneros de Guadalupe (MG) somos fruto de los primeros Congresos Misioneros que se realizaron en nuestra patria. El primero fue en la ciudad de Guadalajara, en 1942, el cual brindó la ocasión propicia para impulsar el proyecto de la fundación del Seminario de Misiones Extranjeras. El segundo fue en la ciudad de Puebla, en 1947, en el que fue aceptada dicha fundación, la cual se realizó el 7 de octubre de 1949.

 

En el VI Congreso Nacional Misionero, realizado en 1972 en la ciudad de San Luis Potosí, nace la idea de un Instituto de Misioneros Seglares (IMIS), el cual se hizo realidad en 1975, encomendando a los Misioneros de Guadalupe su fundación y formación, trabajo que se llevó a cabo durante seis años, devolviendo la obra a los obispos de México.

 

Después de la entrega de dicha obra, varios laicos entran en contacto con Misioneros de Guadalupe para poder trabajar en nuestras misiones por un tiempo, como asociados. Sin una definición clara (recibir candidatos y enviarlos directamente, o bien, formar una organización cien por ciento laical), la primera que se asoció fue la contadora María Gallegos Saleido, el 4 de junio de 1982, quien fue enviada a la Misión de Kenia. Formaron también parte de ese equipo la odontóloga Nora Tamayo y el médico Jaime Licea. Posteriormente, son enviados cuatro más a la Misión de Angola.

 

El IV Capítulo General de los Misioneros de Guadalupe, en 1983, refiriéndose a los misioneros laicos, señala que hay que integrarlos al trabajo del instituto luego de una formación adecuada, preparando a un MG para formarlos y guiarlos. Indica también que su trabajo con ellos no era para “estar a la moda”, ni por carecer de vocaciones sacerdotales, ni de algo en detrimento a la ayuda de seglares nativos, sino que se trata de una estrategia de la iglesia universal para un trabajo eclesial, y de encauzar al misionero laico para lograr una iglesia misionera completa, de servicio integral al hombre.

 

A partir de entonces, y durante seis años, se integraron 24 candidatos, de los cuales, 10 no recibieron una formación formal y el resto iniciaron un primer proceso de formación. Sólo 18 fueron enviados a las Misiones de Kenia, Angola, Guatemala y Perú.

 

En estos 40 años de los Misioneros Laicos Asociados (MLA), se han tenido varios procesos de formación, los cuales se enriquecieron a través de sus experiencias y de las necesidades que han ido descubriendo para una mayor realización como misioneros laicos.

 

Como resultado de la reflexión de continuar la colaboración de los misioneros laicos, en 1989 se nombra a un sacerdote como asesor de tiempo completo y se inicia con un programa más elaborado para darle forma y organización, de acuerdo con las orientaciones del magisterio de la Iglesia, el llamado programa de Preparación de los Misioneros Seglares (PREMISE), el cual duró 11 años, estableciéndose el centro de formación en la casa de San Nicolás, en Ixmiquilpan, Hidalgo. De igual manera, este programa fue enriqueciéndose con las necesidades que se iban descubriendo a través de las experiencias en las misiones. 

 

En 1999 surge el programa de Preparación de Misioneros Laicos (PREMLA). Se siguen renovando los programas de formación, dando respuesta a las reflexiones de los capítulos generales de los MG y a los retos que la misión les va presentando.

 

Un momento muy significativo fue cuando, en el Boletín del Consejo General del 24 de junio de 2005, se nombra una comisión formada por cinco misioneros laicos que han vivido los distintos modelos de formación y dos sacerdotes MG para elaborar una nueva estructura en donde los laicos tengan más protagonismo, asumiendo funciones de coordinación, formación y promoción, cargos que habían asumido sacerdotes MG hasta el 2008.

 

El proceso por el cual pasan los MLA es: el primer contacto, donde solicita información sobre lo que es un misionero laico, después, el acompañamiento para discernir si su inquietud es un llamado vocacional, para continuar un tiempo de formación que resulta en su envío a la Misión y su vivencia en ella.

 

La promoción vocacional se ha realizado por medio de la revista Almas, además de las colectas que realiza el Instituto en las parroquias de las distintas diócesis del país, así como a través de los MLA que han regresado a la patria, de compartir sus experiencias, y también por medio de la página de internet de MG.

 

Durante estos 40 años del caminar de los MLA con MG, se han tenido diversas formas de vivir la misión: con MG en nuestras Misiones o en ellas, pero no directamente con MG, sino con otros institutos misioneros (como el PIME, de Italia), o en países donde no hay sacerdotes MG, como es el caso de Guatemala.

 

Podemos decir que son muchos los laicos que han participado en las distintas etapas del proceso de formación, de los cuales, 143 pudieron vivir la Misión y 26 de ellos, después de haber concluido su primer convenio, lo han renovado por más años o en otras Misiones.

 

Le agradecemos a Dios y a la Virgen de Guadalupe por acompañarnos durante estos 40 años en que los MLA han caminado con los distintos pueblos en donde han compartido su vocación laical misionera ad gentes.

 

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